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Este sitio web y todos los materiales producidos por Facción se encuentran bajo una licencia Creative Commons Atribución-Compartir Igual 4.0. Esta licencia tiene la característica de ser una licencia de cultura libre.

Las licencias de cultura libre son especialmente importantes para las redes y medios de comunicación populares y comunitarios, dado que permiten acceder, copiar, modificar y distribuir libremente, de manera total o parcial, con cualquier propósito y por cualquier persona o colectivo, los materiales publicados. Dichas posibilidades facilitan el acceso y reutilización de los materiales, aportando así a democratizar la información. El derecho a la información es un pilar fundamental de las sociedades democráticas y la difusión libre de la información es una parte esencial de este derecho.

Pero además, la licencia que utilizamos para nuestros contenidos exige que todas las obras derivadas de ellos (adaptaciones, traducciones, remixes, etc) otorguen las mismas libertades a su público. De esta manera, se garantiza que las obras derivadas no serán privatizadas, promoviendo así un ecosistema de materiales culturales e informativos libres. En la práctica, los contenidos libres permiten que cualquier persona pueda hacer y compartir copias de manera legal, y que otros medios de comunicación puedan reutilizar los materiales sin pedir permiso, siempre que se atribuya correctamente la autoría y se comparta de la misma manera.

El modelo de la cultura libre se opone al modelo del copyright, el cual se basa en la apropiación privada del conocimiento. La propiedad intelectual pone barreras al ejercicio del derecho a la cultura y a la información, excluyendo a quienes quedan por fuera y criminalizando las prácticas culturales cotidianas de la gente, como copiar, prestar, compartir y remixar obras. Bajo el modelo del copyright, estas prácticas son habitualmente realizadas de manera ilegal, con los peligros y restricciones que ello conlleva. La producción y el uso de contenidos libres busca enfrentarse al status quo del copyright, brindando las libertades para que estas prácticas pasen a ser legales.

Pero la producción de materiales libres no sólo es importante desde el punto de vista de la justicia social, sino que también es ventajosa desde el ángulo de la sustentabilidad de los medios populares y comunitarios, dado que aumenta la posibilidad de reutilizar materiales, ubicarlos en nuevos contextos y adaptarlos a las necesidades locales. Se genera así un círculo virtuoso, en el que todos aportamos a un fondo común de materiales y todos tenemos derecho a utilizar dicho fondo. Este modelo fomenta los valores de la solidaridad, de la construcción colectiva y del cuidado de los bienes comunes. Ningún conocimiento es final ni estático, sino que puede ser utilizado y mejorado por cualquier persona. La cooperación entre las personas es una pieza fundamental para la construcción social del conocimiento.

Por supuesto, la lucha por el conocimiento libre no se agota en el uso de una licencia de cultura libre. Por el contrario, es necesario y urgente derribar las leyes de propiedad intelectual que benefician a las corporaciones que se adueñan del conocimiento y someten a nuestra gente. Esta es una de las luchas a las que nos encontramos dedicadas y dedicados. El uso y la promoción de la cultura libre son un paso en la construcción de ese camino.

Si te interesa saber más

Cosas que tal vez no sabías de Creative Commons

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