La verdad, la memoria y la justicia nos convocaron una vez más en Plaza de Mayo. Fue una marcha cargada de simbolismos, de furia en la voz y de alegría militante. Al cumplirse 40 años del último golpe cívico militar, más de 300.000 personas nos unimos ante la necesidad de estar en la calle y sentirnos acobijados en el calor colectivo. Bajo el azul de la bandera de los 30.000 compañerxs desaparecidos, las calles de la ciudad de Buenos Aires fueron una marea de manos, abrazos, lágrimas y también consignas para la construcción del presente y el futuro. Levantamos nuestros carteles y dijimos: “acá estamos”. Gritamos “Nunca Más” con las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo para que sepan que en sus huellas están nuestras pasos.

Hoy no hubo grietas. Pese a que las marchas fueron separadas, la urgencia por reivindicar las conquistas ganadas en los últimos años nos vio juntos en las calles.
“La memoria, la verdad y la justicia son una de las victorias que vamos a seguir defendiendo a diario”, afirmaron en un documento conjunto los organismos de derechos humanos. “El macrismo es gobierno de la exclusión, de los derechos para pocos”, sostuvieron desde H.I.J.O.S.

Por eso, mientras el presidente Mauricio Macri jugaba al golf con Barack Obama, nosotros marchamos por los 110.000 despedidos en el Estado en los últimos dos meses, por la persecución de militantes, por los travesticidios, por los medios de comunicación que se cierran y los periodistas que se quedan sin voz. Marchamos porque sin derechos, no hay democracia.

“A 40 años del golpe genocida, nos sentimos nuevamente convocados a defender la democracia”, leyó la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, y afirmó que “el cambio de gobierno está significando a diario la vulneración de derechos”. Por último, la titular de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Taty Almeida, expresó el repudio “a los intentos destituyentes a las democracias latinoamericanas” y manifestó: “Abrazamos al pueblo de Brasil en defensa de la soberanía popular”.

La Poderosa se puso la camiseta con orgullo en representación del movimiento villero. En las cercanías de la Plaza de Mayo colgaron advertencias sobre el accionar de la policía y contra el Protocolo de Seguridad, justo en frente de un gran muñeco en forma de esqueleto vestido como el “Tío Sam”.

 
Los trabajadores del Grupo 23 repartieron ejemplares de Tiempo Argentino, para demostrar que siguen luchando en contra del ajuste empresarial y en defensa de sus puestos de trabajo.
Cerca de la medianoche, la Plaza de Mayo comenzó a desconcentrar. La mítica Pirámide de Mayo se erguía entre el humo que se desvanecía de los carritos ambulantes. Entre panfletos y pañuelos blancos enrollamos nuestras banderas y volvimos, a paso firme a seguir construyendo nuestro presente y la convicción de que ganamos la batalla contra el olvido.