Por Juanita Vélez – La Silla Vacía

Este domingo en Cajamarca, un municipio en el Tolima de 22 mil habitantes, se zanja una pelea que ya tiene ocho años de historia entre la multinacional Anglo Gold Ashanti y los comités ambientalistas del departamento por el proyecto de la mina de oro de La Colosa.  De paso, se juega el futuro de la política minera en Colombia.

Una pregunta. “¿Está usted de acuerdo Sí o No que en el municipio de Cajamarca se ejecuten proyectos y actividades mineras?”

Con que 5.438 personas de los 16.312 ciudadanos habilitados voten este domingo No, comenzará un gran debate sobre si una consulta ciudadana puede dejar sin efectos el permiso del Estado para que una multinacional que ha hecho gigantescas inversiones en la fase de exploración se vaya.

También arrancaría un efecto “bola de nieve” para que se hagan otras consultas populares en el país y podría ser el comienzo de la agonía para la minería de oro en Colombia.

El ambiente

Desde hoy, se nota que lo que pase el domingo va a tener repercusiones más allá de ese pequeño pueblo a una hora de Ibagué.

Prueba de eso es que desde hoy en la madrugada ya llegaron activistas ambientales de Caquetá, Pereira y Cauca a “aprender cómo es que se hace la consulta y llevarnos esos aprendizajes a nuestra región”, dijo a La Silla Mercedes Mejía, coordinadora de la Mesa Departamental por la Defensa del Agua y el Territorio en Caquetá.

De ese departamento, donde tienen una pelea casada con la petrolera china Emerald Energy, llegaron 18 personas a dormir en el hotel del pueblo y a “apoyar en lo que podamos a los del No”, dijo Mejía a La Silla.

También van a viajar estudiantes y activistas de Ibagué como Andrés Tafur, que sale mañana para allá. “Si no alcanzamos el umbral, estamos como Santos en el plebiscito: sin plan B. Pero sí tenemos una estrategia de seguir haciendo consultas en los pueblos cerca a Cajamarca como Salento o Santa Isabel”, nos dijo. “Hay que tratar de cerrarle la puerta a la Anglo en el Tolima”.

A esta hora, los comités de lado y lado se están moviendo en las 42 veredas y el casco urbano del municipio para convencer a la gente, tocando puerta por puerta, de por qué abstenerse o por qué votar No.

“En el casco urbano ya nos estamos moviendo y ahora estamos repartiéndonos para ir a las veredas y decirle a la gente que hay que integrarnos por la defensa del ambiente”, dijo a La Silla Renzo García, del Comité Ambiental de la Defensa de la Vida en el Tolima y que ayuda a los del comité promotor del No.

Porque la verdad es que en Cajamarca la balanza no está inclinada del todo ni para un lado ni para otro.

Eso quedó comprobado hace quince días durante la elección atípica de Alcalde porque el que estaba, William Poveda, se murió de un infarto en enero.

En esa elección era claro que Pedro Marín, candidato de la U, el partido Conservador y Centro Democrático era el que estaba a favor de presencia de Anglo Gold, cosa que la misma minera nos confirmó. “Nosotros sí teníamos afinidad con él”, dijo la empresa a La Silla.

El otro, Julio Roberto Vargas, era del Polo, el Mira y el Partido Liberal y afín a los comités del No.

Al final ganó, por apenas 305 votos Marín, el candidato afín a la minera. Con lo que quedó claro que aunque el Sí tiene una ventaja mínima, no da para que tenga el triunfo asegurado.

Y la pelea es peleando.

Pelea a lo plebiscito

Desde noviembre del año pasado cuando el Tribunal Administrativo del Tolima aprobó la consulta popular, se prendió el debate.

Anglo Gold presentó una tutela ante el Consejo de Estado en diciembre contra la iniciativa ciudadana con el argumento de que ya tienen un contrato de concesión con el Estado y amparados en eso, ya han invertido plata en explorar y “las actividades de exploración han demostrado la existencia de minerales”, dice la tutela.

Ante eso, el Consejo de Estado tumbó  la pregunta por “carecer de neutralidad y lesionar la libertad del votante” y ésta volvió al Tribunal, que en enero decidió quitarle la frase “que implique contaminación del suelo, la pérdida o contaminación de las aguas o afectación de la vocación agropecuaria y turística del municipio”.

Entonces quedó la pregunta que se hará este domingo: “¿Está usted de acuerdo Sí o No que en el municipio de Cajamarca se ejecuten proyectos y actividades mineras?”

Pero la aclaración de la pregunta no bajó la espuma al debate.

Alberto Enrique Cruz, de la Asociación Minera e Hidrocarburos del Tolima, que está del lado de la abstención, presentó una demanda contra el Tribunal porque según él, la nueva pregunta de todos modos prohibiría “de forma absoluta e indefinida una actividad laboral que, como la minería, está permitida por la Constitución”.

Cruz fue el que puso la tutela que el año pasado frenó en seco la consulta popular minera de Ibagué liderada por el alcalde Guillermo Alfonso Jaramillo y le ha dicho a medios como El Olfato que no tiene ninguna relación con Anglo Gold.

Por cuenta de esas demandas, la fecha de la votación se aplazó dos veces (primero iba ser el 27 de noviembre y luego el 22 de enero) y desde que se definió la nueva fecha de este domingo, Cajamarca es un hervidero de rumores y denuncias a lo plebiscito.

La Misión de Observación Electoral, MOE, sabe de tres denuncias que fueron presentadas durante un comité de seguimiento de la consulta la semana pasada y que ya están en manos de la Fiscalía.

Una es que varios habitantes dicen que gente de la alcaldía de Marín, afín a Anglo Gold, están invitando a la gente a que visite la basílica del Señor de los Milagros en Buga justo este domingo y que van a poner 50 buses para llevar dos mil personas. Pero en otros medios como Colombia Plural dicen que quien está detrás de la invitación es la Iglesia Católica.

Después de decirle a La Silla “por qué no viene y me da la cara” el párroco de la iglesia de Cajamarca, Hugo Yesid Barragán, nos negó que la Iglesia esté detrás de esa invitación. “No hay ningún viaje a Buga, no estamos invitando a nadie a ningún lado. La única invitación que tenemos es a una peregrinación a México en noviembre.”

Anglo Gold también nos negó tajantemente esa denuncia. “Nosotros no estamos moviendo por ningún lado esa invitación ni sabemos quién está detrás de eso”, dice la multinacional.

La otra denuncia, según tres fuentes por aparte (una de la Moe y dos del comité promotor del No) es que “le están ofreciendo a la gente 200 mil y hasta 300 mil pesos porque entreguen su cédula el sábado y que se las devuelven el lunes”. Pero, nuevamente, nadie dice en concreto quién lo estaría haciendo y La Silla tampoco pudo encontrar a nadie que le constara de primera mano que eso estuviera ocurriendo.

Anglo Gold nos negó también esa denuncia.

Y la otra denuncia fue la que contamos este martes y es que la Registraduría redujo las mesas de votación de 35 a 18 con el argumento de que en las consultas anteriores como la de Envigado en Antioquia o la de Cabrera en Cundinamarca, se fijaron también más votantes por mesa y por eso era normal reducirlas.

Fuera de eso, por las calles del pueblo también han circulado estos volantes que dicen que votar por la consulta es votar por Julio Roberto Vargas, el candidato que perdió las elecciones hace quince días.

Así, en medio de ese ambiente, los cajamarcunos saldrán el domingo a dar un voto que puede ser definitivo para el país.

Los efectos

Si el domingo gana el No, esto no solo le daría un enorme empujón a otras comunidades que viajaron hasta Cajamarca a seguir el minuto a minuto de la consulta a replicarla en sus regiones y a otras en el futuro, sino que el giro que ya le dio la Corte Constitucional  a la política minera el año pasado,  al decir que los concejos municipales sí pueden prohibir la minería en sus territorios se pondría a prueba.

Ésto porque el argumento de Anglo Gold es que la consulta no tiene un efecto jurídico para ellos porque en un fallo de una tutela de la consulta popular de Ibagué quedó claro que el resultado de estas iniciativas solo afecta proyectos futuro y no para contratos vigentes. Pero sobre eso habrá todo un debate.

“Los títulos mineros que hoy tiene Anglo Gold son una mera expectativa, no un derecho adquirido. Es decir, la sola existencia de un contrato de concesión como el que hoy tienen ellos no impide al Estado limitar, condicionar o prohibir la actividad objeto de la concesión”, le explicó a La Silla Diana Rodríguez de DeJusticia, el centro de estudios que ha asesorado al comité promotor del No.

Eventualmente, la Corte, el Consejo de Estado o algún tribunal internacional tendrán que zanjar esta nueva discusión. Sobre todo si el alcalde de turno utiliza el resultado como una ‘instrucción’ para proceder respecto a la multinacional.

Al final, el debate será entre la autonomía municipal y la voluntad popular por un lado y la seguridad jurídica para la inversión extranjera por el otro. Porque así como los activistas ambientales tomarán nota del resultado, lo mismo harán las otras empresas extractivas que están en el país o viendo el país como una potencial inversión.

Si el No pierde o no alcanza el umbral, los efectos cambian dependiendo del resultado.

Si el No saca muy poquitos votos, sería una derrota muy grande no solo para el Comité Promotor que se ha jugado todas sus cartas en esta consulta y se ha movido en medios, en redes sociales y por donde ha podido para que la gente vote, sino para el activismo ambiental en general, que ha conquistado importantes triunfos en la Corte, como contamos, pero perdería en el territorio.

Si el No gana pero no logra el umbral requerido para tener efectos jurídicos Cajamarca se convertiría en una batalla que se pierde pero para coger impulso para ganar la guerra en otro lado.

Por eso este domingo, lo que pase en Cajamarca va tocar a toda Colombia.