Escrito por Daniel Orsini, activista residente en Puerto Rico.

El 30 de junio de 2016, el presidente Obama decía desde su Casa Blanca:

“Tenemos millones de nuestros conciudadanos en Puerto Rico que han estado sufriendo una de las peores crisis financieras y fiscales en su historia.Y ante la consecuencia de su inhabilidad para reestructurar su deuda, se han visto ambulancias y hospitales que no pueden operar, servicios básicos cerrando y empleados públicos que no están recibiendo sus salarios.

A través de un asombroso trabajo por nuestro Departamento del Tesoro, nuestro equipo legislativo, y el esfuerzo bipartita en ambas cámaras del congreso, finalmente tenemos legislación que por lo menos dará la capacidad a Puerto Rico, la oportunidad de salirse de la incertidumbre con respecto a la deuda y comenzar a estabilizar el gobierno, y comenzar a crecer nuevamente.”

Eso fue parte del mensaje que Obama ofrecía al mundo para justificar su firma, y con esta convertir en ley el Puerto Rico Oversight, Management, and Economic Stability Act, o PROMESA, definido por los legisladores Bernie Sanders y Bob Menéndez, quienes votaron en contra de la medida, como una forma de “colonialismo burdo” que pone “los fondos buitres por encima de las personas” y hace de los Estados Unidos un “amo colonial” extirpando cualquier derecho democrático que tuviera la gente en Puerto Rico.

Aunque las críticas de los legisladores contra el proyecto PROMESA van en la dirección correcta, no llegan a la definición política concreta que existirá en la isla una vez se instale la Junta que crea la ley: una dictadura. Según la Real Academia Española se define como dictadura el “régimen político que, por la fuerza o violencia, concentra todo el poder en una persona o en un grupo u organización y reprime los derechos humanos y las libertades individuales”.

La ley PROMESA es una imposición legislativa por parte de los Estados Unidos a Puerto Rico, las personas no votan por quienes serán los miembros de la Junta de 7 que gobernará según el decreto PROMESA, no se permitirá la huelga ni la paralización de tareas por parte de los empleados públicos so pena de ser procesados legalmente en un Tribunal de los Estados Unidos en Puerto Rico, se reduce a casi la mitad el salario mínimo que podrían pagar a jóvenes de 25 años o menos, por supuesto, se niega el derecho a la autodeterminación de la isla, y la lista continúa. Sin importar los eufemismos utilizados por Obama, los políticos de los Estados Unidos, los de Puerto Rico, y la retórica de los medios de comunicación corporativos, no hay lugar a dudas de que esta Junta no es sino un régimen de dictadura colonial en pleno siglo XXI.

 

Las dictaduras no se aceptan, se combaten

Desde el 30 de junio, día en que se convierte en ley PROMESA, se establece frente al Tribunal de los Estados Unidos en Puerto Rico un campamento en resistencia contra la Junta. Este espacio a servido para que activistas y personas con inquietudes respecto a la dictadura de PROMESA tengan reuniones, foros, debates y organicen actividades de lucha y resistencia.

Pero esta no ha sido la única forma organizada de rechazo a la Junta. Diversas actividades se han desarrollado a través de la isla con el objetivo de aumentar el nivel de conciencia social con respecto a la Junta y sus poderes que trascienden cualquier ley de Puerto Rico, incluyendo su constitución. Quizás, las más significativas y militantes han sido la serie de manifestaciones realizadas durante el mes de agosto que buscaban concluir su jornada el día 31 del mismo mes, día en que se buscaba celebrar el 1st PROMESA  Conference, actividad convocada por la Cámara de Comercio de Puerto Rico, organización que agrupa a gran parte de la burguesía que opera en la isla.

Con el nombre de Se acabaron las Promesas se dio a conocer la jornada de lucha que buscaba educar y agitar comunidades y barrios mediante repartición de boletines, caminatas informativas, con la pega de carteles y el despliegue de pancartas. También buscaba denunciar algunos de los aliados de PROMESA en la isla como lo es el conglomerado mediático GFR Media que concentra tres de los principales rotativos del país los cuales, mediante sus editoriales y noticias, justifican y aplauden la dictadura colonial que PROMESA promete. Acciones de desobediencia civil se hicieron sentir en el portón de salida de los camiones distribuidores del periódico el Nuevo Día (el principal diario no solo de GFR Media, sino del país) que logró retrasar por horas su distribución,  representando pérdidas para la empresa. También, como parte de la jornada, se bloqueó la entrada al edificio de la Cámara de Comercio y en otra actividad la entrada de inversionistas locales y extranjeros a la convención Puerto Rico Investment Summit donde políticos del patio, economistas neoliberales, jueces y académicos, trataban de vender la isla como un paraíso fiscal y de inversión al explicar con lujo de detalles legislaciones que garantizan exenciones contributivas, que liberalizan regulaciones laborales y ambientales, y demás beneficios al capital.

La manifestación con la que concluyó la jornada fue el último día del mes de agosto, día en que los planes del gobierno de los Estados Unidos, el gobierno alcahuete de Puerto Rico y el capital transnacional, principalmente, sufren su primer revés al tener que cancelar el 1st PROMESA Conference en un hotel de la capital.

Victoria de la gente, derrota al capital

“Tienen un minuto para despejar el área, o serán arrestados”, gritaba a través de un megáfono el oficial de Operaciones Tácticas (especie de fuerza anti motines de Puerto Rico) que dirigía a otros 15 a 20, armados con grandes macanas y protegidos con escudos y cascos. Frente a éstos, un grupo de 20 o más activistas armados con escudos caseros de madera y plástico, y mucho valor. Retando las directrices de la policía el grupo de activistas, constituidos principalmente por jóvenes mujeres, mantenían formaciones dirigidas a evitar el acceso de los empresarios e inversionistas invitados por la Cámara de Comercio criolla.

La manifestación comenzó a eso de las 6am. Dos guaguas o camionetas y un camión se estacionan frente al Hotel (compuesto por edificios en ambos lados de la calle, conectados por un puente peatonal en sus segundos pisos) y deja salir de su interior un contingente de aproximadamente 200 activistas que a la velocidad de un relámpago comienzan a asumir sus posiciones de manera organizada y con el sonido de truenos se hacen sentir en el área. La disciplina impresiona y hasta intimida a los policías que esperaban el desarrollo de algún tipo de manifestación. Jamás imaginaron ese pequeño ejército de camisetas negras que, con la confianza adquirida por años de lucha en distintos procesos, lograran dictar las pautas de la manifestación durante la mayoría del tiempo en la que se encontró puesta en escena.

Por la naturaleza de la actividad de querer evitar la entrada de los casi mil invitados a la conferencia, era previsible que los momentos de mayor algidez se dieran en los intentos de personas querer entrar a la misma. Serían esos momentos las batallas que decidirían el éxito de la jornada Se acabaron las Promesas o el éxito del 1st PROMESA Conference.

La policía logra romper la resistencia en varias ocasiones, logrando escoltar pocas personas en cada ocasión. Pero, en las instancias en que intentaron transportar una veintena con una guagua de la policía, y la que decidiera la derrota del sector representado por la Cámara de Comercio, en que intentaron pasar a pie unas 30 personas, la militancia de la juventud, y en esa última batalla con los refuerzos del sector sindical del país, lograron hacer retroceder a las fuerzas represivas, que no empecé utilizara gas pimienta y sus macanas, no lograron quebrantar la decisiva fuerza popular contra la que se enfrentaron. A eso de la 1 de la tarde, al no poder llegar a la conferencia ni unas 100 personas se cancela la actividad.

Esa refrescante victoria llenó de energías y esperanza a una resistencia que recién comienza contra la dictadura colonial con la que se enfrentarán próximamente cuando se constituyan los ya seleccionados 7 personajes que dictarán la política económica del país con el objetivo de garantizar el pago de $71 billones de dólares de deuda pública, de los cuales más de la mitad es ilegal e ilegítima.

En este nuevo capítulo de la historia política en Puerto Rico, así como en la lucha por la justicia a las comunidades negras de Estados Unidos, la lucha contra el sionismo y libertad del pueblo palestino, la justicia para los familiares, amistades y compas de los estudiantes desaparecidos en Ayotzinapa, y demás luchas de grupos oprimidos contra las clases dominantes, la solidaridad y denuncia internacional se hacen fundamentales. La organización de la resistencia contra la dictadura colonial continuará y agudizará sus acciones contra los sectores que la apoyen. En estos momentos en que una dictadura se nos viene encima, recordamos la consigna utilizada por quienes lucharon contra el establecimiento de la dictadura fascista en el estado español en los años treinta, “No pasarán”.