Por: Marisela Morán

Fotografia:Jessica Orellana

Fotografia:Jessica Orellana

Una masacre de 11 trabajadores en La Libertad ha causado indignación en una gran parte de la población. Sí, es cruel, es espantoso ver a un grupo de hombres con las manos y pies atados asesinados a balazos; pero, tristemente, no son los únicos que están muriendo por culpa de la violencia que acecha a El Salvador, según la PNC más de 20 salvadoreños están muriendo al día.

Sí, más de 20. Más de veinte seres humanos que al día cierran sus ojos para no despertar jamás y dejan a sus familias y a sus amigos llorando sin consuelo, tratando de entender por qué fueron ellos las víctimas.

Usted, señor presidente, pide respeto para sus funcionarios por una pregunta sobre las mujeres que entraron al penal para celebrar con los reos, pregunta que como a muchos me hubiera gustado que contestaran de manera coherente y no de la forma en la que usted lo hizo. Pero parece que no se da cuenta cómo en este país a muchos se les irrespeta su libertad, su vida. O sí, sí se da cuenta pero parece que no es importante salir a la defensa de su pueblo.

Fotografia:Jessica Orellana

Fotografia:Jessica Orellana

¿Por qué no pide respeto para la población que es víctima a diario de la incertidumbre a causa de la violencia, que es víctima de la duda si regresará a casa con bien, o si sus familiares lo harán; de aquellos que viven con la angustia de recibir una llamada que les haga saber una trágica noticia?

¿Por qué no pide respeto para la vida de aquellos que les fue arrebatada, por esos policías que han sido asesinados? ¿Por qué no pide respeto para esos niños y niñas que cambian su mirada de alegría por una de tristeza y miedo al ver a su padre o madre metidos en un ataúd? Esa mirada de un ser inocente que apenas empieza a vivir desgarra el alma de quien la ha visto, aumenta la impotencia de no poder hacer nada por curar ese corazón tan chiquito pero con un dolor tan grande.

No digo que usted debe resolver los problemas junto a sus funcionarios, junto a los 84 diputados y sus suplentes. No, es un trabajo de la sociedad entera, de las familias, de las iglesias, de las escuelas. Pero sí digo que usted está al frente de este país, sí digo que usted tiene en su poder dar pasos agigantados para apresurarse a parar con la ola de violencia. Sí digo que usted puede poner la base para que el pueblo entero actúe por el bien común, por la paz que tanto anhelamos en El Salvador.

Señor presidente no solo hablo de que pida respeto para este pueblo, también hablo de que actúe usted como la cabeza de este lugar para defender la vida, la paz y la libertad. Y a sus funcionarios, para quienes pide respeto, que trabajen por el bien del pueblo. A los diputados, a todos, que dejen de peleas absurdas y peleen por el bien comúnde su país, por la gente que confió en ellos y los puso donde están. Que luchen por la igualdad social, que no promuevan más la polarización que tanto daño ha hecho y sigue haciendo.