Texto por: Jay Espy

Traduccion: Genesis Aquino

Foto: Jay Espy

Dominicanos y haitianos en la República Dominicana, en los Estados Unidos y Canadá están organizando un movimiento internacional contra la desnacionalización injusta y las deportaciones de más de 210.000 haitianos y dominicanos de ascendencia haitiana/africana por un gobierno dominicano xenófobo; las deportaciones ya suman mas de 120,000 personas.

Esta no es la primera vez que el gobierno dominicano desplaza a haitianos en masa. En 1991, el cuasi-dictador Joaquín Balaguer continuó el indeleble legado anti-haitiano de su jefe, el ex dictador Rafael Trujillo, expulsando a miles de haitianos hacia lo largo de frontera Dominico-haitiana. Trujillo fue más lejos, matando a más de 30,000 haitianos (incluyendo a dominicanos de tez oscura) durante la masacre del perejil en 1937. En esta ocasión, a pesar de que los dominicanos de ascendencia haitiana tenían más tiempo para prepararse, la mayoría fracaso en el proceso debido a la burocracia, la falta de acceso, la corrupción, el gas lacrimógeno, y el racismo.

El movimiento, sin embargo, ha conseguido crear conciencia sobre el racismo anti-haitiano en la República Dominicana. Se han hecho conexiones vitales para construir unidad negra y latina entre la lucha dominico-haitiana y el movimiento Black Lives Matter (Las Vidas Negras Importan) en los EE.UU. El movimiento anti-racista también ha obligado al gobierno dominicano a conceder dos veces: difiriendo el proceso de deportaciones fuera del fallo de la Sentencia 168-13 TC del 2013, para permitir a miles de dominicanos de ascendencia haitiana dejados en apatridia y migrantes haitianos regularizar su residencia en el país (aunque sólo algunos pudieron completar este largo,y costoso proceso).  No obstante, las deportaciones son sólo un síntoma de la supremacía blanca. Si es asi, entonces, un análisis más profundo de clase, (en conjunto a uno racial) será necesario para fundamentalmente cambiar la sociedad.

Una lucha de clase en la República Dominicana

Los haitianos y dominicanos de ascendencia haitiana/africana están siendo desplazados por ser negros, pero un análisis racial por sí sólo solo nos llevará hasta ahí. También debemos hacer conciencia de clase al analizar el racismo. Esto se lleva a cabo afrontando específicamente aquellos en el poder que sirven a los intereses de una clase en particular. El punto aquí no es reducir el racismo simplemente a la opresión de clase, sino ampliar el ámbito y el contexto en el que se analiza la naturaleza interseccional de la opresión, en este caso la supremacía blanca.

En la República Dominicana, es el gobierno dominicano, no el pueblo dominicano, que  sistemáticamente perpetúa el racismo con el fin de servir a los intereses capitalistas de la clase dominante dominicana. Esto se ha manifestado recientemente en el Ministerio de Cultura con la aprobación de disfraces de KKK  en su desfile anual del carnaval de la República Dominicana, y el asesinato cometido por la policía del inmigrante haitiano Jean Robert Lors de 31 años de edad.

Esta aserción no pretende de eliminar de responsabilidad a los individuos dominicanos que cometen delitos racistas. Sin embargo, cuando los dominicanos son criticados por ser racista, hay que dirigirse a los políticos dominicanos y sus titiriteros (de piel más clara) de la clase dominante que poseen y conceden el poder de discriminar sistemáticamente contra los haitianos y dominicanos de ascendencia haitiana, quienes en mayoría son trabajadores ganando sueldos tan bajo como D$10 por día, o 90 centavos de dólar por hora. La mayoría de los dominicanos son también afro-descendientes y componen la clase trabajadora y los pobres del país. Sin embargo, abrumadoramente la mayoría de ellos tienen el cerebro lavado por un sistema de supremacía capitalista blanca arraigado en la sociedad dominicana desde el principio del colonialismo europeo traído con Cristóbal Colón hace más de 500 años.

Es este adoctrinamiento sistemático el que reproduce prejuicios entre la clase trabajadora dominicana y los incentiva a atacar a sus compatriotas negros, pobres. Esta violencia se demostró recientemente con linchamiento de un hombre haitiano llamado Jean “Tulile” Claude Harry, y por el ataque brutal de la turba que desplazó a 500 haitianos. Algunos dominicanos ultranacionalistas incluso están llamando a boicotear un libro que retrata con simpatía la historia Haitiana, con el temor de que este pueda humanizar a los haitianos e implique algún tipo de unidad dominico-haitiana que, para ellos, son igualmente inconcebible. Para entender estos eventos, debemos poner todo en su debido contexto y comprender cómo el pueblo dominicano han sido mal educado por aquellos en el poder.

Un análisis de clase revelará cómo los trabajadores dominicanos y haitianos por igual son los condenados de la República Dominicana, especialmente por las empresas multinacionales bendecidas por un gobierno dominicano neoliberal. La República Dominicana tiene el segundo salario promedio más bajo de América Latina, y no existe un salario mínimo nacional. Muchos dominicanos ultranacionalistas parecen haberse olvidado, mediante el bombardeo constante de propaganda anti-haitiana por las corporaciones mediáticas, sobre el gobierno escandaloso y corrupto que premia una pequeña élite rica y paga a ambos, trabajadores dominicanos y haitianos con “sueldos miserables.” Más aún, los inmigrantes dominicanos son igualmente discriminados en otros países. Dominicanos en los EE.UU., Puerto Rico y España son tratados al igual que los haitianos son tratados en la RD

La educación errónea deliberada a el pueblo dominicano por aquellos en poder también los ha llevado a olvidar cómo los haitianos abolieron la esclavitud en la isla en el 1801 tras la revolución haitiana que los liberó de cuatro colonizadores europeos (España, Francia, Gran Bretaña y los Países Bajos). De hecho, fue esta victoria que llevó al pueblo negro empobrecido en el lado oriental de la isla a rechazar el llamado de La Trinitaria a la independencia Dominicana en el 1844, un movimiento dirigido principalmente por las élites urbanas de piel más clara [1]. Haití incluso ayudó a liberar a los dominicanos de España en 1865 durante la Guerra de la Restauración Dominicana después de que líderes anti-haitianos rogaron España para recolonizar la República Dominicana en  después de su independencia de Haití en el 1844. Esta guerra de guerrillas 1865 estuvo encabezada principalmente por Gregorio Luperón, un dominicano de ascendencia africana.

Tampoco son los dominicanos enseñados sobre los haitianos, como Jacques Viau Renaud, que dieron sus vidas en el 1965 durante movimiento revolucionario dominicano contra el imperialismo de EUA. Fue durante este período post-Trujillista que el pueblo dominicano, dirigido por revolucionarios como Francisco Caamaño, se unió al movimiento antiimperialista tercermundista que estaba arrasando por todo África, América Latina y Asia. Aunque aplastado por EUA con una invasión sin precedentes de 42,000 soldados dado el temor de Washington DC a la formación de una “segunda (comunista) Cuba”, la revolución del 1965 desplegó la altura de la moderna lucha de clases en la República Dominicana.

Esta foto, que representa al Dominicano Jacobo Rincón, desarmado enfrentando a un infante de la marina EE.UU. en la Zona Colonial de Santo Domingo, llamó la atención hacia la isla Caribeña en un momento en que los EE.UU. tenía más tropas en la República Dominicana que en Vietnam. | Foto: Wikicommons

Foto: Wikicommons

Una lucha de clases en Haití

Un análisis de clase también mostrará que los haitianos tienen otro enemigo: el gobierno de Haití. Sus funcionarios representan los intereses neoliberales de naciones desarrolladas del “primer mundo” que le deben toda su prosperidad económica a la mano de obra gratuita que le robaron a la gente africanos esclavizados en Haití (Santo Domingue), R.D (Santo Domingo), y a lo largo de las Américas. Recientemente, el pueblo haitiano ha hecho protestas de masas populares exigiendo salarios más altos desde finales de 2013, esquivaron gas lacrimógeno y balas a finales en 2014 exigiendo la renuncia del presidente haitiano, y protestando nuevamente a principios de 2015, exigiendo una reducción a los altos precios del combustible.

Esta es la razón por la cual los haitianos protestaron contra la fundación de Bill y Hillary Clinton, por robarles al pueblo de Haití más de $ 10 billones de dolares tras el catastrófico terremoto del 2010. En el Haití post-terremoto aun caos continúa, las “Fuerzas de Paz” de la ONU violan y prostituyen a las mujeres a cambio de suministros básicos como de alimentos y agua, las corporaciones todavía saquean el país, los hogares y hospitales permanecen sin construcción en medio de un brote de cólera, y las grandes organizaciones benéficas mantienen a la gente en rodillas por sus migajas.

El pueblo haitiano no han olvidado las dictaduras dobles consecutivas espalda de François “Papa Doc” y Jean-Claude “Baby Doc” Duvalier. Los haitianos no han olvidado el doble golpe de estado al presidente democráticamente elegido Jean-Bertrand Aristide, un sacerdote de izquierda, portavoz de la teología de la liberación, quien fue sacado forzosamente del poder, la primera vez en el 1991 con ayuda de la CIA, y luego otra vez en el 2004 con asistencia del ejército de Estados Unidos. El pueblo haitiano no se olvidó cuando WikiLeaks expuso cómo el 2009 el gobierno de los Estados Unidos y sus titiriteros corporativos de la Hanes, Levi’s, y Fruit of the Loom detuvieron un aumento de $5 dolares al salario mínimo de Haití porque según ellos “sería demasiado costoso para los fabricantes de textiles.” Especialmente los haitianos no olvidan la forma en que han sido robados por Francia en forma de la forzada “deuda de la independencia” que asciende hoy a los $20 billones después de la revolución haitiana.

Más importante aún, es que no es el gobierno haitiano ni el dominicano que es más criminal. Ellos no son más que titeres, una fachada cubriendo a las organizaciones criminales más peligrosas del mundo: los gobiernos de norteamérica y de europa de los Estados Unidos, Francia, España, y sus aliados más cercanos, que han mantenido un estrangulamiento en la isla de Ayiti desde que Colón desembarcó allí. Hoy en día, los EUA es el mayor socio comercial de La República Dominicana, proporcionando abundante financiamiento y entrenamiento para los militares, la policía y los agentes de control de fronteras dominicanos, quienes todos participan en la deportación de haitianos.

Haitianos-americanos encabezan una marcha en la comunidad de Flatbush, Brooklyn en Nueva York, en contra de las deportaciones en la Rep. Dom.| Foto: Jay Espy.

 Foto: Jay Espy.

Un boicot dirigido por los trabajadores

Algunos en el movimiento contra la las deportaciones racistas en la República Dominicana han hecho el polémico llamado demandando un boicot a la Rep. Dom. Sin embargo, si un análisis racial y de clase es necesario para poner fin a la supremacía capitalista blanca entonces este debe utilizarse para desarrollar una estrategia efectiva de base. Un boicot, si se hace sin el liderazgo de la clase trabajadora local, sería devastador para la vida de los pobres y en su mayoría trabajadores negros en la isla. Para que el propuesto boicot sea eficaz, los trabajadores dominicanos y haitianos en la Rep. Dom. tendrían que organizarse de forma simultánea para exigir más beneficios, salarios más altos, y finalmente industrias controladas por los trabajadores, mientras se construye la solidaridad con los racialmente criminalizado. Esta lucha de la clase obrera, dirigida principalmente por aquellos en la isla, podría paralizar la economía de las elites racistas en la Rep. Dom., mientras empodera a los pobres.Los trabajadores ganarán sólo si van más allá de las barreras raciales y entienden la similitud de clase entre ellos. Su enemigo común clase dominante, ya que tienen los ricos una participación en la preservación de estas diferencias raciales.

UN LENTE RADICAL

Debemos detener las deportaciones racistas, y también empujar la lucha para ir más allá de eso. A fin de estabilizar completamente la agitación social en la isla de Ayiti, necesitamos ambos un análisis racial y de clase para llegar a la fuente, la raíz podrida que continúa derramando la sangre de nuestros ancestros. El sistema debe ser cambiado fundamentalmente en su núcleo para construir una nueva sociedad sostenible igual a todos, donde las personas  verdaderamente tengan el poder para controlar sus vidas y sus comunidades, o de lo contrario nuestros nietos repetirán las mismas batallas de hoy. Debe ser destruido por los que crearán un nuevo fundamento sobre sus cenizas.

Por lo tanto, es nuestro deber de educar y organizar a nuestras hermanas y hermanos dominicanos y haitianos en los principios revolucionarios, arraigados en la justicia social y los derechos humanos, para que puedan ser re-humanizados y poder ver quién es su verdadero enemigo. Una vez que la gente vea eso, la voluntad de cambio social y el poder del pueblo será tan fuerte, tan amplio, tan popular, que ahora están en el poder no tendrán más remedio que rendirse!

Jay Espy Jay Espy es un poeta, escritor, fotógrafo y organizador comunitario para el Movimiento Poder Popular-Movimiento de Poder Popular. Actualmente vive en el Bronx, Nueva York, y gestiona un blog en Revolutionary-AfroLatino.tumblr.com.