“Participación como motor de cambio del sistema de salud.”

Por Carlos Fiorentino para Faccion

El “arte de curar” requiere actualmente de esfuerzo continuo que más allá de los avances científicos y técnicos, nos ayude a ganar empatía, entendimiento y escucha de nuestros pacientes. Es nuestro deber como profesionales de la salud, cambiar el vetusto y reaccionario modelo biologicista, en busca de un modelo de salud que contemple los determinantes sociales, históricos, psicológicos y emocionales del proceso de salud y enfermedad.

Foto: googleimages.com

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Ya no se trata de llegar a un diagnóstico y consensuar pautas de tratamiento sobre una enfermedad, por el contrario, el desafío de los próximos años será hacer de los avances científicos algo sustentable y revertir la creciente tendencia mundial de que la salud sea posesión solamente de quienes puedan pagarla, en definitiva, el desafío es hacer de la medicina algo de personas al servicio de personas.

Nos tocará ser pilotos de tormentas en los años venideros, los costos en salud y la tendencia a la salud como un bien de mercado para unos pocos, harán que debamos asumir compromisos y ser creativos, pues la salud como derecho será algo que debemos anteponer frente a cualquier mezquindad. Así por ejemplo, en la actualidad, drogas como el Sofosbuvir que ha demostrado ser “curativo” y con los menores efectos adversos para el tratamiento de la Hepatitis C, se comercializa en EEUU con un costo de U$84.000 en su kit de 12 semanas, en el mejor de los casos que no deba usarse un tratamiento por 24 semanas (AR$ 1.6 millones!!! aprox.). Jeffrey Sachs en su artículo titulado “The drug  that is bankrupting America” (la droga que está quebrando a América) “según los investigadores de la Universidad de Liverpool, los costos reales de producción de Sovaldi (Marca Registrada de Sofosbuvir por Gilead) para 12 semanas de tratamiento están entre los 68 y 136 dólares” y que “la inversión de una década de investigación (12 millones de dólares) fue recuperada en unas pocas semanas de venta”, lo demás son escandalosas ganancias con el dolor y el padecimiento de millones de personas en el mundo.

Frente a lo más crudo del capitalismo salvaje y el neoliberalismo que no piensa en vidas humanas sino en números (siempre con pretensiones de ganar elecciones y con eslóganes de felicidad), una pequeña luz se vislumbra con la toma de decisión de los estados del Mercosur y UNASUR, ante la propuesta del Ministro de Salud, Daniel Gollan y el Ministro de Economía, Axel Kicillof, quienes promovieron la compra de medicamentos en bloque económico para lograr mejores precios frente a la imposición de las multinacionales farmacéuticas con excelentes resultados y asegurando precios más convenientes para toda la región. Este tipo de acciones se suman a otras, como la compra de “Viraday” genérico de “Atripla” (Tenofovir/Emtricitabina/Efavirenz), medicación de uso mensual para personas que viven con VIH, significando un ahorro de US$46 por pastilla (US$50 a US$4), que se traduce en un ahorro de millones de dólares para el país, no sin menor “pataleta” legal de Gilead.

Una de las mayores ganancias de nuestra sociedad ha sido, además de la educación pública, el interpretar a la salud como un derecho básico y en ella el mayor exponente es nuestro sistema público de salud.

En el 2004 el sociólogo, López Artemio, decía que si en argentina vivieran 100 personas y hubieran para repartir $100 pesos, el 20% más rico se quedaría con $54 y el 20% más pobre solamente con $4, por otra parte, 48 personas (de esta argentina imaginaria de 100 personas) no tendrían otra cobertura sanitaria por fuera de la salud pública, el hospital, la salita… si fuésemos 100 las argentinas y argentinos, 3 serían profesionales universitarios y 2 analfabetos absolutos. Analizando este contexto, las y los médicos somos afortunados y la presencia del estado en nuestras vidas, es decir la sociedad en su conjunto, para hoy ser médicos especialistas nos exige una gran responsabilidad, parafraseando a Salvador Allende, que por cierto también era médico,  (Universidad de Guadalajara México, 1972), “para que termine esta realidad brutal, se requiere un profesional comprometido con el cambio social (…)y de profesionales que no busquen engordar en los puestos públicos”, por el contrario, necesitamos ser creativos para afrontar los desafíos de la valiosa salud pública de los años venideros y valientes para asumir las transformaciones necesarias, para crear un sistema de igualdad que con valores de justicia nos permita la tan anhelada equidad en salud.