El 28 de Septiembre se conmemora en América Latina y el Caribe, el día de lucha por la despenalización del aborto. Hoy en Managua, al igual que en el resto de América se escuchó el reclamo de muchas activistas en favor de la despenalización del aborto.

En Nicaragua el aborto está penalizado en todas sus formas. Ninguna mujer puede interrumpir un embarazo, ya sea por elección, por recomendación médica, o porque su salud o vida están en riesgo. Considerando que los embarazos ocurren en los cuerpos de las mujeres, una de las principales objeciones que ha habido a la legislación nacional que penaliza el aborto en todas sus formas, ha sido que las voces de las mujeres no se ha escuchado.

En el año 2006, luego de que el tema se usara como medio de negociación para conseguir poder político y como elemento de alianza entre la iglesia y el partido que hoy gobierna, la vida de las mujeres quedó desprovista insensatamente de un derecho que había estado vigente por más de 100 años.

El aborto terapéutico, a diferencia del aborto en general, es una recomendación médica que pretende preservar la vida y la salud de la mujer. Desde su penalización el Movimiento Feminista de Nicaragua y el movimiento de mujeres en general, han luchado por hacerse escuchar ante las autoridades, se han introducido innumerables recursos de para revisar y restablecer la figura dentro de las leyes nacionales, hasta ahora no ha habido respuesta.

A mucha gente en el país la palabra aborto le da miedo. Gracias a la influencia y desinformación de las iglesias se lo relaciona con cosas negativas, olvidando por completo la vida y la integridad de las mujeres. Según el Movimiento Feminista de Nicaragua “de acuerdo con monitoreos periódicos realizados por algunas organizaciones de la sociedad civil, cada año mueren en Nicaragua entre 13 y 15 mujeres en edad reproductiva, como consecuencia directa de la penalización del aborto terapéutico. Es inadmisible que en nuestro país se continúen muriendo mujeres por embarazos ectópicos o anencefálicos; que mueran por embarazos que agravan enfermedades pre-existentes; que mueran por la intervención tardía de los médicos cuando una mujer llega a los hospitales públicos con abortos en proceso (inducidos o no)”.

Manifestarse una vez más, hoy, en una fecha tan importante para las mujeres, nos recuerda lo indispensable que es no rendirse, pues como tantas veces se ha repetido en consignas, la vida y los derechos de las mujeres no deben ser objeto de negociación. Siempre resuena en nuestro oídos la pregunta de ¿qué harías vos si una mujer de tu entorno cercano requiriera una interrupción de su embarazo porque su vida está en riesgo? ¿Estarías de acuerdo en que fuera a la cárcel por querer vivir? Yo no, por eso también me manifiesto en favor del aborto como un derecho de las mujeres.