Hoy los choferes de la línea 60 de buses lograron abrir una mesa de diálogo con el Gobierno Nacional, tras más de un mes de conflicto. El lunes, los trabajadores fueron víctimas de una fuerte represión a manos de la Gendarmería Nacional resultando varios heridos y detenidos. En este marco de crisis absoluta, el Ministerio de Trabajo recién hoy mostró interés por el conflicto y llamó a una negociación. Mientras tanto, los trabajadores se mantienen en asamblea permanente y plan de lucha.

Compartimos una crónica de los últimos días del conflicto.

Por Agustin Bontempo, Marcha Noticias. / Fotos: Nadia Nicolau y  Juan Salvador Bordas, cobertura colaborativa para Facción.

El conflicto que involucra a los trabajadores de la línea de colectivos 60 ya cumplió más de un mes. El martes se realizaron diversos cortes apoyados por organizaciones sociales. Ante la falta de soluciones por parte del gobierno y la empresa, la respuesta fue nuevamente la represión.

Cobertura colaborativa para Facción

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La disputa tuvo una escalada mayor, cuando efectivos de la Gendarmería intentaron evitar uno de los cortes que realizaron los trabajadores, sobre la autopista Panamericana y ruta 197. Luego de una brutal represión del personal de seguridad frente a los manifestantes, el saldo fue más de 20 personas heridas y al menos 5 detenidos.

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Hace más de un mes que los trabajadores de la línea 60 vienen reclamando la reincorporación de 53 trabajadores despedidos y por el cese del lock out patronal que lleva adelante la empresa MONSA. Este conflicto no es completamente nuevo, ya que hace algunos años cuando cambió la administración de la línea producto de la quiebra económica de la empresa, los nuevos dueños habían tomado la decisión de no reconocer a los cuerpos de delegados elegidos democráticamente.

El Secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni, afirmó ayer que él dio la orden luego de que los trabajadores no acataran la intimación de desalojar la ruta en cinco minutos de manera pacífica. “Tenemos la decisión firme de que la Panamericana es una ruta federal y cortarla es un delito. La Panamericana no se corta”, insistió.

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Asimismo, justificó la represión diciendo que “no les importa nada, su objetivo es generar caos. Unos pocos incivilizados no pueden avasallar los derechos de miles de ciudadanos”. Cinco años atrás la presidenta Cristina Fernández había asegurado que este gobierno no daría ninguna “orden de reprimir piquetes”.

Violencia condicionada

De las declaraciones de Berni se desprende que el único acto de violencia es el legítimo reclamo de trabajadores que iniciaron una medida de lucha en solidaridad con sus compañeros despedidos. No hubo referencia alguna acerca de que entre las primeras medidas adoptadas estuvo el correcto funcionamiento de la línea sin cobro de boletos, pero que esto no pudo continuar a causa del lock out patronal de MONSA, responsable principal de la situación de precarización y despidos al interior de la empresa.

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Por el contrario, se confirma una tendencia que tiene el Secretario como actor principal y es la violencia institucional como herramienta principal para resolver conflictos.

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En un comunicado difundido por trabajadores y delegados de la 60, se afirmó que en ningún momento se promovió enfrentamiento alguno con las fuerzas de seguridad, sino que por el contrario “fue la Gendarmería la que, con un operativo de cientos de efectivos, nos cercó en la Panamericana para impedirnos ejercer nuestro legítimo derecho a la protesta, y nos desalojó golpeándonos con bastones, tirando balas de goma y gases lacrimógenos”.

Además, el comunicado agrega que “nuevamente, han herido periodistas y roto cámaras de medios de comunicación para ocultar su brutal agresión. Basta de represión. Que el Ministerio de Trabajo convoque a una reunión para reconocer la legitimidad de nuestro reclamo gremial e intimar a la empresa a dar respuesta a nuestros reclamos”.

Quién traba el conflicto

Actualmente se encuentra vigente la conciliación obligatoria dictada por el Ministerio de Trabajo de la Nación, siendo este el camino institucional para destrabar el conflicto en favor de la patronal.

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En una entrevista realizada en Radio 10, Esteban Simonetta, representante de los trabajadores, aseguró que “hubo un acercamiento entre las partes pero no está todo definido por lo que se decidió pasar a un cuarto intermedio” para ayer al mediodía.

Entre los puntos que los empleados destacan, se encuentra la reincorporación de los 53 despedidos, el ajuste salarial ya que los pagos fueron suspendidos por el reclamo y el cese del accionar de MONSA.

Todos estos puntos y las propuestas que emergen de allí, serán evaluados por la asamblea de trabajadores, donde se han tomado todas las decisiones durante todo el conflicto.

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