Por Juliana Celle para FACCIÓN

Foto: SADO

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¿Qué fue el foro?

La mañana del sábado 4 de julio de 2015 fue fría y soleada. En el patio de la facultad de Trabajo Social de la UNLP unas decenas de caras medio dormidas se chocaban para saludarse e inmediatamente pedir un mate.

Un afiche colgado entre dos columnas rezaba: “1er Foro Regional de Espacios Culturales Autogestivos”.

Esas caras, que de a poco se iban despabilando, eran las de gestores culturales y artistas de La Plata, Berisso y Ensenada, que se reunieron para aunar fuerzas, voluntades, ideas, reflexiones y preguntas en torno a la cultura autogestiva de la región.

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¿Por qué se hizo un Foro?

La prácticas culturales autogestivas, independientes, colectivas, autónomas o cómo-quieran-nombrarse, no son novedad en la región de La Plata, Berisso y Ensenada. La tradición contracultural y popular de la ciudad es tan antigua como el circo criollo de los Hermanos Podestá (fines del siglo XIX) o la comunidad artística La Cofradía de la Flor Solar, a fines de los años ´60, que vio nacer a la banda de rock más convocante del país: Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.

Es lógico entonces creer que, a pesar de los diversos factores que dificultan el desarrollo de cultura entendida en estos términos, miles de habitantes que circulan en los más de cien espacios culturales que existen hoy en la región, se vean impulsados a sostener estos modelos siempre novedosos, diversos, flexibles y mutables.

Este Foro surgió como una expresión aunada para legitimar estas formas, planteándose objetivos como hacer un diagnóstico de la situación en la región, visibilizar la existencia de dichos espacios y los debates sobre la cultura que en ellos se desarrollan, compartir herramientas para enriquecer la cotidianeidad del trabajo cultural, encontrar herramientas para protejer y potenciar a los espacios y sus trabajadores, y avanzar hacia una gremialidad y trabajo colectivo.

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¿De qué manera se llevó a cabo?

Aquel sábado, casi toda la facultad de Trabajo Social estaba desierta. Casi. Salvo por las cuatro aulas donde se desarrollaban los distintos ejes de discusión. Espiando desde la puerta, el panorama en las cuatro aulas era el mismo: más de veinte personas sentadas en círculo, conversando, intercambiando ideas, preguntas, experiencias.

La lógica circular corresponde a una modalidad que se repite en el interior de la organización de la mayoría de los proyectos, y a su vez, en el interior de cada una de las tres redes de articulación que se formaron en el último año: UCECAA (Unión de Centros Culturales Alternativos y Artistas), RECA (Ronda de Espacios Culturales Autogestivos) y Red de Espacios Culturales.

Antes del foro, estas tres redes -que tienen sus particularidades ideológicas y metodológicas- también se reunieron en círculo para planificar el encuentro y acordar objetivos comunes, teniendo como bandera única la protección de la cultura autogestiva de la región.

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¿Qué discutimos?

El curioso que espió desde la puerta, seguramente escuchó en las cuatro aulas, en los cuatro grupos de gestores y artistas, en los cuatro ejes de debate, resonar conceptos similares. Pero al interior de cada uno, el enfoque fue distinto. Derechos Culturales, Autogestión, Cultura Fuera del Cuadrado y Comunicación fueron los tópicos elegidos en este primer encuentro.

 

DERECHOS CULTURALES

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En un contexto histórico en el que la única ordenanza municipal de centros culturales se encuentra ridículamente desactualizada; en un marco político que pide una nueva ordenanza; hubiera sido esperable que un eje fundamental del Foro sea le estrictamente legal y regulatorio. Pero no. Pensar como eje los “Derechos culturales” desplazó la discusión hacia un acuerdo tácito de que la cultura es un derecho básico, y por ende debe ser protegido y promovido.

De ese debate se desprendieron los derechos a la auto-organización, a la sostenbilidad, a poder vivir de lo que hacemos, a tener espacios seguros (que no sea sólo una obligación), a tener un amparo legal, a la diversidad (en los modos internos de organización), a la enseñanza no formal, a la comunicación (hacia la comunidad y dentro de las redes de espacios).

A su vez, surgieron posibles estrategias para defender estos derechos: un marco legal que contenga a estos espacios, lograr un reconocimiento (desde el Estado) como productores de cultura, y la inevitable comparación entre las ordenanzas vigentes y los posibles proyectos.

 

AUTOGESTIÓN

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Debido a que no hay teorías acerca de estas prácticas, ya que son nuevas, y se van creando a partir de prueba y error (y aciertos) fue imposible acordar una definición unánime de que significa ‘autogestión’. Pero a partir de formular distintas preguntas en torno la Sostenibilidad económica, organizativa y social, se compartieron experiencias particulares de casa espacio que pudieron acercar un diagnóstico de la situación en la región.

Respecto a la sostenibilidad económica, un factor común fue la venta de comida y bebidas como un ingreso seguro, aunque no se desee que ese sea el motor de los proyectos; y una gran dificultad para acceder a subsidios. Asimismo se observó que la mayoría de los espacios invierten sus ingresos en la sostenibilidad del espacio físico (alquiler, servicios, mantenimiento), pero no en todos de sus trabajadores. En otras palabras, la mayoría de los gestores de esos espacios trabajan sin remuneración. Claramente, esto no es elogioso, ni una victoria, sino por el contrario se manifestó la necesidad de valorar el trabajo tanto de los gestores de los espacios, como de los artistas que circulan por ellos.

En cuanto a la sostenibilidad organizativa, se observó que hay espacios gestionados tanto por dos personas como por más de cinco colectivos a la vez. En todos primaron las reuniones y asambleas como espacio de discusión y toma de decisión.

Por último, para pensar la sostenibilidad social, la pregunta rectora fue: Si dejamos de existir ¿le va a importar a alguien? De allí se consensuó la vital importancia que tiene la vinculación con otros espacios culturales, el barrio, instituciones públicas y privadas, entre otros.

CULTURA FUERA DEL CUADRADO

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La ciudad de La Plata fue prolijamente diseñada por el Ingeniero Pedro Benoit. El plano es un cuadrado de 38 x 38 cuadras, atravesado por dos diagonales, con plazas cada seis cuadras -entre otras características.

Hoy en día creer que la ciudad es sólo eso, es un pensamiento tan cuadrado como su plano.

Tomar como eje la ‘cultura fuera del cuadrado’ estableció dos parámetros de discusión: por un lado pensar la tensión entre el centro y periferia; y por otro lado, reflexionar sobre las prácticas culturales que se salen de los espacios concretos y se vuelcan en los barrios, en la calle o en otras instituciones con las que se articula (cárceles, escuelas, colegios, etc). Estos ejes dan cuenta del rol social que hoy tienen los centros culturales, similar al que antes tenían los clubes: un espacio de encuentro, recreación y contención de los ciudadanos.

De este debate surgió la necesidad de reconocer y visibilizar los espacios culturales dentro y fuera del cuadrado, sus objetivos y sus desafíos; promover la cultura en los barrios; seguir relevando y articulando a los espacios para fortalecerlos, ya que la garantía y protección de los derechos culturales, tendrá más fuerza si se reclaman colectivamente.

 

COMUNICACIÓN

El cuarto eje versó sobre la comunicación de los espacios culturales. Allí se hizo un primer diagnóstico motorizado por algunas preguntas fundamentales: ¿Qué queremos decir? ¿Quiénes somos? ¿A quién le hablamos? ¿A los demás espacios? ¿A nuestros vecinos? ¿Cómo nos comunicamos? ¿Sólo a través de redes sociales? ¿Qué medios de comunicación de la región hablan sobre nuestros espacios?

A medida que esas preguntas iban encontrando respuestas en las experiencias de cada proyecto, nació la necesidad de elaborar herramientas para potenciar la comunicación, tales como un mapeo del barrio, un mapeo de medios e instancias de formación en comunicación.

Además, se visibilizó el hecho de que varios espacios están habitados también por medios alternativos y populares (radios comunitarias, portales web, agencias de noticias, revistas, etc), por lo que se acordó que también es necesario fortalecerlos y generar una red que los potencie y pueda establecer una agenda de noticias culturales.

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¿Qué se viene?

Claramente, seis horas no bastaron para llegar a conocerse entre los más de cien asistentes del Foro, ni para saldar todas las preguntas que fueron surgiendo durante la invernal jornada.

Entre abrazos y foto colectiva, los gestores y artistas se despidieron con la promesa de un próximo encuentro en el que se profundizarán algunas reflexiones, se crearán instancias de formación en diversas áreas, y se celebrará el encuentro desde las distintas disciplinas artísticas que los motorizan.