Durante el año 2014 los espacios culturales rosarinos fueron asediados por una creciente ola de clausuras indeterminadas por parte del Estado Municipal, que movilizó el acercamiento de artistas, activistas, gestores, productores y organizaciones sociales, preocupados por los modos de hacer, mostrar y gestionar las prácticas culturales de la ciudad de Rosario. En conjunto, entienden que la cultura es un ejercicio plural, y que las prácticas artísticas junto a las culturas que ellas producen, no sólo involucran un ejercicio crítico de si mimas, sino que también son una herramienta para disputar los flujos en que una sociedad representa y recupera su historia, sus ideales y sus deseos.

En el transcurso de este tiempo, muchos fueron los encuentros para debatir y disputar las normativas culturales vigentes, de manera plural y pública; en ese ejercicio los agenciamientos producidos que han intentado oficiar de voz ciudadana para visibilizar estos debates, han sabido aunar en sus intervenciones públicas diferentes movilizaciones y agentes que comparten las mismas preocupaciones en la disputa por los marcos regulatorios de las prácticas culturales en la región.

Foto: Colectivo Avispero

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Desde sus comienzos, las estrategias para llevar a las calles estas coyunturas están enmarcadas en el debate abierto sobre ordenanzas locales, que no reflejan ni reconocen la realidad artística y cultural de la ciudad; en la visibilización y difusión de los debates que acompañan la construcción de una Ley Federal de las Culturas, proceso actualmente vigente en todo el territorio nacional; la organización de festivales e intervenciones artísticas callejeras, como el multitudinario Festival-No-Autorizado celebrado en noviembre de 2014, que ocupo masivamente los parques de la ciudad con ferias, varietés, espacios de formación y recitales.

En la misma línea que estas acciones, han auspiciado la apertura del diálogo con el Municipio, como en el caso de la Secretaria de Cultura y Educación de la Municipalidad de Rosario, de quién depende la decisión de auspiciar los canales necesarios para modificar las normativas caducas que actualmente van en detrimento de la vida cultural y artística local.

Cansados del silencio como respuesta, durante el sábado 06 y el domingo 07 de Junio, estos colectivos culturales hicieron las Ciudades Invisibles: una jornada de historización, revisión y reflexión colectiva sobre el diseño estratégico de los modos por los que se hace y ejerce cultura en la ciudad, junto a una propuesta de muestras, recitales y performance nucleadas en diferentes bares culturales de la ciudad.

En ese marco, durante el día 06 se realizaron dos mesas de mapeos hacia un dispositivo teórico-político que posibilite resignificar y recuperar las trayectorias de luchas en el campo artístico y cultural de la ciudad. Los diferentes procesos de singularización reseñados fueron orientados a pensar la politicidad de las prácticas culturales, incluyendo estéticas, activismo artístico y movimientos sociales, así como arte alternativo, artes plásticas, políticas en el campo teatral y musical.

Foto: Colectivo Avispero

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Con el eje puesto en la recuperación del art-ivismo en las calles rosarinas, las actividades continuaron durante el segundo día de trabajo en una mesa de discusión estratégica entre organizaciones, cooperativas y movimientos sociales, para pensar sus políticas en relación a las prácticas culturales y los marcos legales vigentes. Coordinada por los espacios anfitriones, el Club de Investigaciones Urbanas y el Colectivo Avispero, la mesa estuvo integrada por medios cooperativos de comunicación, como La Masa, el boletín enREDando, la revista Apología y el periódico El Eslabón; espacios artísticos de larga trayectoria como el grupo de Coreógrafas, Bailarines e Investigadores del Movimiento Independientes de Rosario (COBAI), el Movimiento VEA Teatro y el Colectivo de danzas mestizas Las Otras; el Colectivo Editorial del Centro Social y Cultural “El Birri”; el movimiento de Ferias de Libros Independientes y Autogestivos (FLIA); la agrupación de Espacios Culturales Rosarinos (ECUR); “El Cubil” y “El engranaje”, cooperativas de música y cultura; junto a organizaciones sociales como el Colectivo Talleristas de la Unidad Penitenciaria Nro 3 y la Casa Popular “La Hermiña”.

Foto: Colectivo Avispero

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Ante el interrogante por las estrategias y desafíos que cada actor encuentra en su territorio, fue posible diagnosticar urgencias y necesidades concretas para comenzar a diseñar acuerdos de articulación, comunicación y gestión de recursos compartidos, con el fin de potenciar el ejercicio de nuestras ciudadanías culturales – entendiendo por ellas las incumbencias de actores, agentes, gestores y trabajadores de la cultura – así como los marcos regulatorios vigentes que deben garantizar el acceso y desarrollo de las mismas.

Foto: Colectivo Avispero

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Ambos días de trabajo estuvieron acompañados por intervenciones artísticas y performáticas, auspiciando un recital libre y gratuito con bandas locales, junto a diferentes jams de improvisación callejera. El objetivo principal de las jornadas fue oficiar de punto de partida para diagramar proyectos concretos que garanticen el funcionamiento de una red de agentes culturales, junto a otras organizaciones y colectivos, capaces de incidir en la agenda política-cultural de la ciudad.

Foto: Colectivo Avispero

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Ciudades Invisibles por enREDando

Colectivo Avispero

Club de Investigaciones Urbanas