En el marco de la marcha #NiUnaMenos, el tránsito en las calles del micro centro Rosarino estuvieron atragantadas como pocas veces en los últimos años. Circular entre un punto y otro era un juego laberíntico, cercado por calzadas saturadas de autos y veredas colmadas de transeúntes. Para esa hora de la siesta, entre el frio aire de la barranca y el sol picante de otoño, resultaba imposible ignorar las tres columnas multitudinarias que de pronto invadieron la ciudad, fracturando el paisaje.

Calle Córdoba, Calle Entre Ríos y Calle San Luis fueron las arterias que vertieron al monumento el pulso político de la lucha de mujeres arengado bajo la consiga #NiUnaMenos, que a lo largo y ancho del país aglutinó a miles de ciudadanas, activistas, organizaciones políticas, civiles y sociales, que se alzaron para decir basta de fimicidios.

Foto: Colectivo Avispero / Cobertura Colaborativa Facción

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Rosario es uno de los tres grandes conurbanos de la región centro de Argentina, pertenece a la Provincia de Santa Fe, que en los últimos años a sacado ventaja en cuanto a normativas y derechos a favor de las mujeres respecto de otras regiones del País. Entre una repertorio de políticas públicas en perspectiva de género que sostienen diferentes esferas Estatales, el movimiento de mujeres ha logrado que se declare la situación de emergencia en violencia de género en la Ciudad, que se instrumenten protocolos de aborto no punibles en el sistema de salud pública de la Provincia y conquistado licencias para las víctimas de violencia de género en el gremio docente local.

Pese a ello, y lamentablemente, la Ciudad y la Provincia también cuentan con números en aumento dentro de los índices de femicidios, que fueron denunciados y repudiados masivamente por la ciudad convocada en los paseos del Parque Monumento Nacional a la Bandera, adhiriendo a la campaña #NiUnaMenos, que se extendió a lo largo de todo el cono sur.

Foto: Colectivo Avispero / Cobertura Colaborativa Facción

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La masividad de la convocatoria borroneó oportunismos políticos, partidario e ideológico, aunando en un mismo acto la urgente necesidad de una sociedad por erradicar de si misma el sistema de opresión patriarcal que naturaliza las diferentes formas de violencia sistemática hacia las mujeres.   Según se destacó en uno de los documentos que circularon durante las manifestaciones, firmado por la Multisectorial de Mujeres, compuesta por más de 30 organizaciones, se defendieron una serie de reclamos comunes.

Principalmente, la exigencia de la declaración de emergencia social en materia de violencia contra las mujeres, tanto a nivel nacional como provincial, para lograr una reasignación urgente de presupuesto y poder materializar las políticas públicas necesarias para atender tal situación que involucra la implementación del artículo 9 de la Ley Nacional de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la violencia contra las mujeres (26.485), creando el Plan Nacional con tales objetivos.

Foto: Apacheta Fotos / Cobertura Colaborativa Facción

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También se remarcó que a nivel provincial la ley 13.348 reglamentada en 2013, que legisla en materia de violencia de género,  sigue sin llevar adelante un Plan para evitar tal situacion. Entre otros pedidos, se incluyeron: la necesidad del debate y sanción de una ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, entendiendo que la clandestinidad del aborto implica violencia contra las mujeres; el desmantelamiento de las redes de trata; el acceso a la justicia idonea para las víctimas de violencia, exigiendo que jueces, juezas y fiscales estén formados con perspectiva de género; junto al reclamo por la visibilidad de los femicidios de lesbianas, bisexuales y trans.

Foto: Varones Antipatriarcales / Cobertura Colaborativa Facción

Foto: Varones Antipatriarcales / Cobertura Colaborativa Facción

Ahora la lucha continúa, el movimiento avanza y las expectativas se vuelcan a sostener y profundizar la fractura del imaginario que esta convocatoria arrojó sobre la sociedad y nuestra cultura política; las mujeres organizadas y las organizaciones feministas están convencidas de que los avances  sobre los derechos de las mujeres sólo serán efectivos si también avanzamos firmemente hacia la erradicación del machismo imperante de nuestra cultura patriarcal y heteronormativa.