Del 07 al 11 de Mayo, Facción estuvo a cargo de la cobertura colaborativa del Segundo Encuentro Latinoamericano de Mujeres, ELLA 2015, celebrado en Villa Coronilla, Cohabamba, Bolivia. Durante esos días lxs mediactivistas que integramos la red convivimos el Encuentro en las instalaciones del proyecto mARTadero, ubicado en las periferias de la ciudad y concebido como vivero de las artes enfocado al cambio social responsable mediante mecanismos artístico-culturales. El miércoles 06 por la noche Facción tuvo la oportunidad de dialogar con Fernando García, actual coordinador del proyecto, en una sobremesa cubierta por el cielo profundo del altiplano que sería testigo de una fiesta de femineidad en honor a las miles de mujeres que luchan por una Sudamérica libre.

ELLA 2015

Foto: Cobertura Colaborativa FACCIÓN

Fernando, cuéntanos primero sobre el lugar, la historia de Cochabamba ¿qué puedes contarnos del lugar?

Bueno, históricamente, la forma de vivir en todo el valle de Cochabamba era en montículos; el nombre mismo de Cochabamba hace referencia a ello, quiere decir llanura inundada. Siendo entonces una llanura inundada, los montículos era lo único que quedaba emergiendo del agua y era el territorio habitable; la cierra que tenemos acá, que llamamos de la Coronilla, ha sido un montículo clave en la historia de Bolivia.

Primero porque los asentamientos pre hispánicos antes de la colonia, estaban allí. Hay pruebas de ello. La más importante, la de un enterramiento de un principal, un dirigente. Se le llamaba Tiguanakota, Guari Tiguanakota; más conocido como el tesoro de San Sebastián; verán que también a toda la zona se la llama la colina de San Sebastián. Este tesoro ahora está en La Paz, porque Cochabamba no ha tenido la circunstancia y la seguridad para albergarlo, son tres mil piecitas de oro; muy bonito, es un atuendo muy hermoso.

Hay muchos yacimientos arqueológicos allí, sabemos que vivían prehispánicos, sabemos que era un lugar simbólico clave para ellos. A la llegada de la colonia, Cochabamba estuvo siempre planteada como un lugar agrario, no es un lugar de poder, no tiene minas, entonces la forma de ocupación del territorio estuvo muy relacionada con el cultivo agrario de esta zona. La primera fundación de la ciudad está relacionada a la compra territorial a unos caciques. Se fundó la ciudad abajito de la colina de la Coronilla y luego más abajo se crea el cabildo, el primer cabildo. Como se funda mal la ciudad, desde Lima, el virrey Toledo, pide volverla a refundar, y se refunda tres años después, por Barba de Padilla, la primera fundación fue por Gerónimo de Osorio.

Esto que nos cuentas ¿tiene que ver con el barrio de aquí del mARTadero?

Pues claro, este es un barrio muy popular, tiene su historia. Este barrio, toda esta zona de aquí cerca, se funda de ese modo que les cuento, y en esta segunda fundación ya se busca una ciudad un poco mas de elite, se crea la plaza 14; la plaza central que decimos, donde mañana se hará la inauguración de vuestra actividad. La plaza 14 era mucho mas de comerciantes en un principio, de gente que tenia otra economía; y se la ciudad entera va a estar polarizada entre las plazas. Un poquito mas de elite, de comerciantes y ordenes religiosas, allí; y la plaza mas popular, donde van a estar los mercados, el comercio de la carne, los jaboneros, los artesanos, que es la parte de San Sebastián, aquí. La ciudad de Cochabamba todavía hoy en día funciona así, dividida entre un norte y un sur muy marcados. El Matadero esta en el arranque del sur, entonces uno puede sentir que este espacio esta en un lugar de articulación, entre gente la población, que vive de aquí para allá, que es la gente de Aluvión, que le decimos; y la gente que vive desde hace mas tiempo, hasta el centro.

En lo que cuentas, la colina suena como un lugar muy emblemático, cargado de afectos ¿Es así?

En absoluto, esta colina tiene momentos muy claves, fuertes, es claramente un lugar simbólico para toda la región; y fíjate cuánto se relaciona con nosotros, que en estos días vamos a estar celebrando un encuentro de mujeres. La primer revuelta que se referencia contra los realistas fue la de Alejo Calatayus, un orfebre que se negaba a pagar ciertos impuestos que le había fijado la colonia; él emprende una revuelta local, y lo aplastan, la guardia le despedaza, como era el habito, le cortan en pedazos. A Tupac Amaru lo hicieron con caballos, a este lo descuartizaron y pusieron las partecitas alrededor de la colina, como marcando es lugar simbólico también.

Luego, en el momento triunfante dentro de las independencias, cuando los hombres de la ciudad fueron arrasados en Tojo, un pueblo que esta a una hora y media de acá, las mujeres al enterarse de que venían las tropas realistas, deciden entrar en el arsenal, llevarse las armas que podían, incluso con armas falsas, con cañones de estaño que se habían fabricado. Todas junto a sus niños, suben arriba de la colina de la Coronilla a defender la ciudad; esto fue y es un gesto bastante simbólico para toda Latinoamérica, dicen que en Argentina, al oír esta gesta, Belgrano declaró “Latinoamérica será libre porque las mujeres de Cochabamba así lo quisieron”.

Verán entonces que tenemos mucho que ver con la fuerza de las mujeres, todo el valle es un gran homenaje a ellas. Un homenaje a la energía que tienen incluso hoy en día; las van a ver a las cholitas, cargando, llevando a sus guaguas, sosteniendo la casa, porque la mayoría de las veces el marido es un borracho. Para nosotros, aquí en el mARTadero, esto es un eje de trabajo con el programa heroínas; nuestro programa de género se llama Heroínas de hoy, porque entendemos que hoy en día hay otros medios para luchar como la tecnología, la comunicación, el activismo, etc., que no serán exactamente armas, pero que son igual de potentes para transformar una realidad injusta, como sigue siendo la realidad de las mujeres. Finalmente aquellas mujeres fueron arrasadas, las tropas realistas estaban por esta parte, y Goyeneche, que era un mariscal que mandaron de España, que era un tipo muy sangriento, arraso con ellas, y justifico que había siendo una batalla gloriosa cuando en verdad esto había sido una escaramuza violenta con toda la carga de ese final de colonia.

Fue luego un gesto muy fuerte en Bolivia, al punto de que el primer monumento nacional que se declara en el país, en 1926, es el monumento que hay allí arriba de la colina; que es donde mañana haremos la foto del ELLA. Antes que cualquier ruina, que cualquier iglesia pre hispánica, antes que nada, se declaró esa colina como monumento nacional en homenaje a la resistencia de las mujeres de aquí, de Coronilla. También verán los billetes, los de diez bolivianos, están las mujeres e la coronilla, que representan un poco esa fortaleza cochabambina de la mujer.

Y esa fuerza persiste, hasta hoy día, este barrio es uno de los pocos barrios que esta liderado en su junta vecinal, en su Organización Territorial de Base, por una mujer, por María Eugenia. Es un barrio especial entonces porque lleva el nombre de esa colina, que es un barrio que esta entre esa colina y el rio. Un barrio muy marcado por un elemento simbólico que es un montículo de habitación, entendido como diría Benjamín, un lugar habitado que es un lugar que deja huellas en la historia.

Mencionaste que el mARTadero tiene un programa de género que recupera este simbolismo ¿por qué esta necesidad de recuperación? ¿se han perdido ciertos imaginarios?

Lamentablemente, a veces, eso sucede. La historia de las fundaciones es uno de los lugares colectivos mas abandonados de la ciudad; en verdad, es muy peligroso subir de noche e ir solo hasta el montículo, porque es el sitio donde han encontrado refugio los chicos más agravados de la zona; que tienen otra forma de enfrentar la sociedad, que de algún modo los ha maltratado, y se dan violaciones, se dan puñaladas, lo cual hace evidente como esta abandonado un sector de la población, el poder publico todavía hoy en día no ha encontrado forma de revincular con estos niños.

Aunque esta estudiada la situación, del tema de las adicciones, que dejan secuelas muy fuertes, van afectando en sus cabezas, en sus neuronas, y luego no miden mucho lo que hacen. Es lo que los psicólogos llaman ruptura del vínculo social, que no significa otra cosa que vivir en una realidad donde la sociedad es muy frágil. Creemos en una serie de normas, frágiles, que las damos por muy asumidas pero no son tales; ellos rompen más fácilmente con ese vinculo que nosotros. Se dan muchas violaciones allí arriba, la oficina jurídica que va a estar trabajando estos días aquí atiende muchos de esos casos.

Lamentablemente, la Coronilla tiene hoy en día este otro valor simbólico; del abandono que el Estado tiene hacia ciertas personas, y hacia ciertos temas. Es parte de nuestras revoluciones pendientes, como hemos dicho más de una vez. Hará un tiempo ya que tuvimos unas exposiciones muy lindas, de la familia Galán, que es una familia de transformistas de La Paz, que además es una familia muy activista del cuerpo como territorio, y decían “ahora que estamos supuestamente en una revolución, nosotros creemos que no hay una verdadera revolución si no lleva en su seno todas las revoluciones pendientes”. Serán también estas revoluciones pendientes de las que hablaremos estos días, desde la constitución misma con la despatriarcalizacion como uno de estos tres ejes fuertes, con la descolonizacion en otro punto. Así que un poco en esa colina esta toda una lucha, que tiene que ver con la presencia y la ausencia del Estado, con la descolonizacion, la recolonizacion, la despatriarcalizacion.

Y en todo este tejido subjetivo que nos cuentas ¿qué lugar ocupa el mARTadero como vivero cultural?

El mARTadero como proyecto se encuentra en un lugar muy especial, físicamente, este lugar muy especial que ven aquí fue antes, claro, un matadero. Es el ex-matadero oficial de la ciudad de Cochabamba, que es trasladado en 1889 a la plazuela corazonista, que es una plaza que se quedó abierta en el corazón de la ciudad. Hoy en día ya esa plaza es la articulación entre sur y norte de la ciudad, en un momento fue la periferia, pero ahora ha quedado rodeada. Se quiso plantear como un matadero modelo. Esto sucede hasta 1898, que se traslada, pero no se construye, funciona de modo precario, no se llega a construir hasta 1924; en ese año, con el monumento en conmemoración a la fundación de la republica, se genera este hito. Es un hito arquitectónico, patrimonial, muy interesante porque no había dinero del municipio, es una sociedad de tres personas que se llaman Morato, Sarmiento y Tapias, que ofrecen hacer el inmueble con su propio costo, a cambio de la tasa de carneo. A cambio de eso lo construyen, lo construyen bien, funciona setenta años hasta 1992.

En 1992 los mismos vecinos deciden quitarlo de aquí, ya no quieren el matadero porque se escapaban las ratas, porque habían condiciones higiénicas muy malas, porque se escapaban también los toros y les hacían correteadas. En ese entonces los vecinos sueñan que esto sea un centro cultural y deportivo, pero no logran llevarlo adelante, y queda casi doce años abandonado. En el 2004 un grupo de artistas, que habíamos hecho ya una bienal de arte contemporáneo aquí en Cochabamba, plantamos la idea de resignificar las periferias, de descentralizar y resinificar lugares simbólicos aquí en la ciudad. En ese sentido identificamos varios lugares y el mas interesante era este, que estaba bastante abandonado en degradación arquitectónica; hicimos otras bienales, y paralelamente se fueron dando muchísimos motivos casuales, con ellos la posibilidad de obtenerlo con continuidad. Necesitamos luego una organización que nos respalde, con una personería jurídica, para recibirlo del gobierno municipal; tuvimos muchas contradicciones con este tema, porque la mayor parte de nosotros tenemos ideas mas anarquistas, aunque finalmente creamos la NADA; Nodo Asociativo para el Desarrollo de las Artes. Esto ha evolucionado en algo muy importante, porque efectivamente nos agrupa y agrupaba el desarrollo de las artes, veníamos de otros espacios, éramos asociativos, y sentíamos en ese momento que éramos un nodo dentro de una red; por eso estamos también aquí estos días, en el fondo, estamos diluidos dentro de una red continental. Y desde el principio NADA soñaba con ser eso, una especie de disolución; que además no es poca cosa porque la raíz etimológica de nada es la misma que la de nacer, entonces era bonito porque pensábamos que de la nada podían nacer muchas cosas.

¿Y obtuvieron entonces la concesión del espacio?

Mucho más que eso; más que una concesión fue apropiárnoslo. Empezamos a arreglarlo, como podíamos, durante 5 años es fue proyecto absolutamente voluntario, nos lo cede el concejo municipal por unanimidad de los partidos políticos, que para nosotros era muy importante, que no fuese el botín de un partido, si que entendiesen lo que estábamos llevando adelante con la idea de cultura para la transformación social.

Durante cinco años estuvimos arreglando lo que se iba pudiendo, a partir del quinto año aparecen también, nosotros ya trabajábamos en redes, pero aparecen complicidades muchísimo mas proyectivas e interesantes. Empezamos a poder arreglar mejor las salas, incluso la embajada de Holanda en ese momento nos ofrece equipo humano, que eso no lo hace nadie, nos dicen “están trabajando tan bien con NADA, que queremos que haya un grupo de cinco personas al menos dedicadas exclusivamente al mARTadero”.

Entonces empezaron a aparecer organizaciones y el grupo se fortaleció cada vez más; todo el espacio tiene mucho de recursos humanos, más que de dinero. Hemos invertido muy bien el poco dinero manejado. No teníamos puertas, no teníamos escenarios, muchas de las cosas que ven ahora no las teníamos, y hemos invertido algo así como 120.000 dólares, y en verdad hubiese sido como para 1 millón y medio.

¿Cómo llegan a estimar esos flujos? ¿Han tenido intervenciones de fondos directos?

No, generalmente todo depende de nuestras manos, como les cuento. Yo soy restaurador, de profesión, arquitecto; primero hice urbanismo, pero luego me especialice más en restauración y gestión del patrimonio. Cuando hicimos el cálculo de lo que costaría en verdad la restauración de este lugar, seria millón y medio de dólares. A partir de ahí la decisión de fondo fue asumir que una restauración de ese tipo, en una zona como esta, es éticamente reprobable; porque aquí con la gente necesitamos el dinero para hacer otras cosas, entonces decidimos que lo que fuésemos a hacer seria dentro de cartas internacionales, pero con muy poco dinero; y lo que hicimos fue adecuar los espacios para un uso y una función social efectiva.

Este lugar es reconocido dentro del patrimonio porque elige un camino que es mucho mas adecuado al tiempo actual, diferente a otros tiempos, unos diez años atrás todo era arreglar la iglesia, con cada angelito, bien bonito, para que luego este cerrada el 90 % de su tiempo. Entonces empezamos así, sentados en el suelo; no teníamos puertas, no teníamos nada, pero si teníamos un espacio donde se podían quedar los grupos hasta las tres de la mañana con llave propia, por ejemplo.

ELLA 2015

Foto: Cobertura Colaborativa FACCIÓN

Dijiste diez años atrás, y entendemos que para un proceso colectivo es un tiempo importante; este grupo que nombras ¿es el mismo que hoy día sostiene el mARTadero?

La sostenibilidad del equipo, como continuábamos organizándonos, también fue un proceso largo, porque en el grupo inicial de artistas contemporáneos tuvimos luego dos tendencias; éramos unos 24, y quedamos a la hora de hacernos cargo de todo esto, unos doce; y entre estos doce, a su vez, emergieron dos tendencias: algunos querían un lugar al que traer bienales internacionales, lo cual era muy descuidado por el barrio en el que estábamos, la ciudad en la que estamos y el proceso histórico que empezaba Bolivia; los demás queríamos un arte social, no un arte por el arte, sino que podamos trabajar procesos de transformación con el arte y la cultura. Fue decantando todo, el primer grupo fue decantando cuando vio que era todo a pulso, fueron entendiendo la realidad del barrio. Así aparecieron otros espacios, todavía trabajamos con ellos, aunque ellos dependan mas de sitios diferentes de la ciudad, es interesante eso, que hubo un respeto pero también hubo una decantación de procesos.

Nosotros decimos que nos fuimos construyendo sobre tres objetivos en los que muchos se han identificado fácilmente, porque son tres problemas coyunturales a la región: el primero es la falta de conexión internacional, Bolivia es un país encerradito, por sus procesos histórico, y además tiene un alto porcentaje de población indígena, pero realmente no se la ha incorporado a toda la articulación global, entonces fuimos generando un espacio hiperarticulado que nos tiene en contacto con muchísima gente; por otro lado fue generar un espacio con un compromiso de continuidad, porque estábamos todos aburridos de proyectos que al otro año se iban al tacho, o de bienales que no se repetían, o de proyectos educativos que no encontraban apoyo, entonces, lo segundo fue y es el compromiso de que esto tenga una identidad fuerte y proyectiva, un poco es lo que se logro; el tercer pie es la puesta en recuperación del patrimonio.

Recién has dicho que el grupo ha tenido o se inspira en ideas anarquistas ¿Qué lugar ocupa el Estado local?

Creo que el punto fuerte que nos diferencia del estado es la idea de patrimonio que manejamos. El estado tiene una idea muy revisionista, eso del arreglo de la iglesia, el arreglo el no se que, y un abandono de los patrimonios productivos y subjetivos, que son realmente lo importante en este barrio, porque al cerrarse provocan un bajoneo. La fabrica que era de tus tíos, de tus abuelos, se cierra, y siendo que la producción de este barrio se sostiene con esto, todavía hay curtiembre, todavía hay trozaderos, entonces los cierres pues producen un bajoneo. También hay un abandono de todo esto por parte de las nuevas generaciones, porque efectivamente son todos estos nietos de matarifes, que ya no quieren saber nada de esa realidad, porque la cultura de la carne esta siempre asociada con violencia, con cuchillos, con sangre, casi como que si lo peor de nuestra sociedad tuviese que trabajar en un matadero, por eso también los nombres de nuestros espacios, que es un tema de reivindicación nuestra.

Allí comienza una línea importante de nuestro trabajo, como el de las heroínas, lo que hacemos es agarrar cosas del pasado, del patrimonio subjetivo del lugar, y recuperarlas, dinamizarlas.

Nos parece interesante esta idea de patrimonio subjetivo ¿puedes contarnos un poco más de qué se trata?

Por supuesto, todo esto no es en abstracto; fíjense, por ejemplo, en una situación concreta de esta relación del mARTadero con el tejido barrial. Hace unos meses, nos llaman de la Asociación Internacional de Origamistas, que se iba hacer un congreso internacional de origamistas, en Barcelona. Nos estaban pidiendo ayuda porque uno de los mejores origamistas del mundo, al que estaban siguiendo su trabajo de aquí por internet, es de Cochabamba, que lo habían contactado para invitarle y el dijo: “no, no me van a dejar salir, no me van a dar Visa, me van a joder en la frontera.. no voy a ir… sigan mi trabajo por facebook”.

Entonces dese la presidencia de la comisión internacional nos piden ayuda y dijimos “Si, aquí tenemos un convenio con el ministerio de que cuando hay artistas…” Efectivamente, nadie del mundo del arte aquí tenemos las cosas que te piden para circular en esos ambiente, ni cuentas bancarias super infladas, ni propiedades, no es una cosa que tengamos los que trabajamos en arte, pero para el caso si teníamos lo que habíamos conseguido con el ministerio, que hay una carta de solicitud especial. Hablamos entonces con la embajada y le habíamos dicho que “no nos creemos nada que hable de cooperación cultural si no permiten un flujo de artistas, cuando sean invitados en un encuentro”. Entonces contactamos y le decimos a él que habíamos conseguido las visas y nos dice, “Mira, no creo, porque no tengo trabajo fijo, no tengo nomina…”

Dijimos vamos a probarlo. ¿Donde trabajas?, trabajaba por horas, al lado del matadero ¿donde? En el trozadero ¿y por que? Y nos cuenta pues que su madre, su abuelo, desde chiquitito le han enseñado a trozar carne… Bueno, entonces dijimos “Mira, verás… casualmente nosotros trabajamos desde aquí del Martadero…” Y ahora es fantástico lo que esta sucediendo con él porque actualmente está en España, en estos días del congreso. Lo seguimos en un audiovisual, para contar su historia desde pequeñito, va a realizar dos toritos de láminas de cobre para aquí, le ayudamos a ir para allá.

Hoy día mARTadero es esto, es un dispositivo. Que tiene como tres ejes; un lugar, patrimonial, pero en el sentido que les digo, de habitado, interesante, con espacios bastantes abiertos, luego un equipo humano fantástico que se ha ido consolidando a través del tiempo, y un capital simbólico, que son sus principios, yo de verdad pienso que los principios con los que fundamos NADA tiene mucho que ver con todo esto, un proyecto que tiene que ver más con los principios que con lo físico.

¿Puedes describirnos como entienden ustedes esos principios fundamentales?

Nosotros creemos firmemente que la base de todo ha sido juntarnos a través de un pacto, a través de la investigación, la innovación, la experimentación, el rigor conceptual y formal, el intercambio, la integración y la interculturalidad; creemos que son nuestros siete principios. Todo en mARTdero esta así formulado, una estrella de siete puntas, siete programas de desarrollo, siete principios simbólicos, siete es el número de la totalidad. Si tenemos que pensar en un organigrama, al principio éramos una estrella, de la esperanza; ahora es neuronal, nuestro organigrama es neuronal, no es piramidal, no es cartesiano, es neuronal. Así hemos podido generar posibilidades muy bonitas, que en nuestro caso entendemos que tiene que ver con autogestión, con poder decidir de forma asamblearia el futuro del proyecto.

¿Tienen asambleas? ¿Tienen un funcionamiento orgánico, horizontal, como se dice generalmente en la izquierda?

No, no diría para nada horizontal; nosotros decimos neuronal, es más una representación de tejidos y entretejidos. Generalmente cada dos semanas nos reunimos como equipo, eso es vital; pero en todo momento estamos discutiendo lo que vamos haciendo sobre cada proyecto. Somos esas tres cosas, un dispositivo que consta de un capital físico, un capital humano y un capital simbólico, que hace que tengamos un detonador de posibilidades auto gestionadas, en un lugar que es Cochabamba, Villa Coronilla, muy especial porque Cochabamba es el corazoncito de Bolivia, que a su vez es el corazón de Sudamérica. Empezamos en el 2004, con un impulso paralelo a las transformaciones más fecundas del país, que tienen sus luces y sus sombras, pero en los que nosotros creemos fervientemente. Se ha avanzado en inclusión, en interrelación de conceptos, de legislación, es algo muy interesante que esta pasando, muy diferente a lo que vimos hace dieciocho años.

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¿Dieciocho años de proyectos?

No tan así; cuando yo llegue era docente en un colegio de formación de líderes en las zonas indígenas, y había un apartheid en Bolivia impresionante, que nadie lo hablaba, pero que los chicos lo decían: ahí no puedo entrar, nunca voy a poder ser diputado, presidente; y eso cambió, profundamente desde el 2004.

Y mARTadero comienza a pensarse en esos años; entonces, todo es un poco en paralelo. Es un entretejido de coyunturas, una cosa detrás de otra que se va enganchando. Actualmente estamos en un equipo de unas 24 personas aprendiendo a trabajar en transego, como nos gusta decirnos, que es todo un desafío. Todos tenemos caracteres muy fuertes, todos venimos del mundo del arte, y bueno pues si vine hay discusiones, se nos pasa al rato.

Transego ¿qué es esto? ¿es una metodología de trabajo, es una distribución de funciones?

Volvamos a la horizontalidad y a lo neuronal, fíjense que una cosa muy bonita que sucede cuando nos pasa algún evento es que alteramos todos los roles, de repente la que es responsable de un área, la encargada de interacción social, se convierte en la líder de alguno proyecto y nos pone a todos a bailar; y así vamos todos entendiendo las funciones y las articulaciones necesarias para construirnos. Entonces lo bonito es que ahora estamos ya ha diez años, yo en el 2003 trabajaba teatro con los alumnos de este colegio que les decía, y trabajábamos textos de Galeano, porque se venia el ALCA encima, y estaban ya todos los presidentes para consolidar el jardín trasero; y entonces ahí estaban todos los presidentes para el 2004 dando una reacción en procesos que tiene que ver con una toma de identidad. Son diez años que lo estamos llamando la década, hasta la década, porque lo vemos además en otras redes, que coinciden con otras décadas, porque no es casual estos proyectos; porque quizás esto no se podría dar hace unos quince años atrás, tiene que ver con una toma de identidad, de sentido, y una autogestión como decimos muchas veces. Toda esta forma de pensarnos es ir más allá de nuestros egos personales y del ego del proyecto mismo.

Nosotros decimos ¿que hacemos con este espacio? ¿lo ocupamos? Y con ello decidimos hacer un ejercicio, en vez de ser posmodernos, vamos a ser transmodernos; en vez de volver a que nos echen a todos a patadas, vamos a demostrar que tenemos mas capacidad que el poder publico, vamos a ir por la unanimidad en el consejo, vamos a ir con un muy buen proyecto arquitectónico, de gestión y económico al concejo, vamos a demostrar la capacidad instalada en la sociedad civil.

Parece que ha ido muy bien semejante apuesta ¿no?

Para nosotros es una apuesta permanente, y una batalla ganada a diario. Hoy mismo, hemos tenido una reunión, porque ha cambiado el secretario de cultura, que es la autoridad máxima, y han consultado con nosotros por vía de telArtes, que es la red que nos pone en red con otras redes. Ahora nos enfrentamos nuevamente con ese tejido de poder que el Estado, que nuevamente tenemos que evaluar como lo vamos a tomar. Se dan muchos ataques y resistencias a estas articulaciones, pero también muchas reflexiones, muy maduras. Estos engranajes son dispositivos de inteligencia colectiva muy fuertes. Son verdaderos espacios, espacios viene de una raíz latina que es latium, que es estar abierto, nosotros aquí utilizamos cancha, que es un lugar para jugar, para encontrarse, para comerciar, para comer; es la misma idea, cancha, espacio.

Fernando, vemos que estamos muy entusiasmadxs con todo lo que nos cuentas. Sin duda es y será fuente de inspiración para nosotrxs. Parándonos desde Facción, que somos apenas una plataforma inicial, suena muy bonita la idea de transego y de inteligencia colectiva, de construcción de identidad que nos cuentas, es muy estimulante realmente, dinos finalmente: ¿como ves la continuidad del mARTadero?

La continuidad son esas palabras, transego y espacio. Creemos ser lo que nombramos, un espacio de inteligencia colectiva, de articulación con múltiples agentes políticos; con la población, con el poder público, delimitando también las esferas de servicios, porque nos pensamos como un espacio de servicios pero libre de muchas injerencias. Creemos que hay mucho que celebrar de estos diez años, que en lo social, es un proceso cortísimo, y sin embargo, han pasado muchas cosas especiales que nos han llevado a conexiones dentro de la diversidad, que al fin y al cabo es lo que tiene que ser. Todos creemos mucho en lo que hacemos, en las redes que estamos agrupando, y eso tiene una potencia gigantesca, y estamos absolutamente convencidos de la continuidad de todo esto; y estamos felices de ver que por múltiples puntos de Sudamérica aparecen nuevas redes, nuevos tejidos con quienes mARTadero tiene y tendrá mucho por hacer.