Por Gustavo Pecoraro

Carlos Martínez Nuñez es desde 2011 el coordinador nacional del Área de Juventud de Izquierda Unida (IU) en España, tiene 25 años, es gay, activista LGTBI.

Oriundo de un pueblo de la provincia de Cuenca, emigró a sus 18 años a Valencia para estudiar Economía transformándose en activista estudiantil y del colectivo LGTBI, y luego en militante de Izquierda Unida.

Alineado al ala renovadora de IU que encabezan Alberto Garzón, Tania Sánchez y Mauricio Valiente, representa (fundamentalmente con los dos primeros) la nueva generación de militantes de esa fuerza política.

Hace un tiempo concedió un reportaje a la revista Interviú que la revista ilustró con el sugerente título “Me ponen los policías antidisturbios” que fue muy criticado por cierto sector del activismo LGTBI tan propenso al ecumenismo ideológico, como si calentarse con un uniforme no fuera una “corrección política”, o como si hubiera morbo “buenos” y “malos”, vaya saber uno dictado por quiénes.

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Gustavo Pecoraro: ¿Qué significa para vos ser parte de esta nueva generación de políticos LGTBI?

Carlos Martínez Nuñez: La nueva generación de políticos es una generación mucho más activista con Pedro Zerolo o Carla Antonelli (diputados del PSOE / Partido Socialista Obrero Español), como ejemplos más destacables. Antes, hace unos diez años o más, las políticas (muy pocas, por cierto) y los políticos que decían abiertamente que eran lesbianas u homosexuales, siempre lo hacían desde una perspectiva del ámbito privado y no tanto como una cuestión política. Creo que ahí está la clave de la visibilidad, una cuestión que no pasa sólo por no esconderte, sino también por reivindicarte políticamente: somos maricas, somos trans, somos bisexuales, somos lesbianas y lo reivindicamos pública y políticamente. Incluso ya no sólo en el ámbito político; hace algunas semanas una presentadora de Televisión insinuó que era bisexual o lesbiana, algo que no quedó claro para nadie porque no quiso auto nombrarse. Entendiendo que cada cual hace de su armario y su visibilización lo que quiere, pero creo en la importancia en que tu identidad o tu orientación sexual, cuando eres alguien público, no quede en una cuestión privada o personal. Es que cuando sale del armario un marica en la tele, rompe una serie de barreras en el ámbito social. Eso es lo importante. Hacer un uso político. Es la batalla que tenemos que dar ahora en España después de una serie de cambios que ha habido, que han estado muy bien, pero que de ninguna manera deben ser para no seguir avanzando.

Cuando la visibilización de una persona pública se realiza desde un carácter meramente personal, lo que está diciendo es “yo soy, pero no de esas o esos” “yo soy, pero de los normales”. Hubo un debate en ciertos sectores del colectivo que decían “bueno, la podemos criticar pero al menos lo ha dicho, y ella no es una activista”, y al principio yo lo vi muy críticamente. Luego reflexioné que tanto ella, como la Miss que salió a decir que tenía una novia, todos hechos personales, son también pequeños pasos de visibilización de personas que a lo mejor no están tan conciensadas pero que de alguna manera sientan que deben hacer algo.

G. P. ¿Y a tu rol en IU cuánto de mariconeo le pones?

C. M. N: Siempre ha estado presente la lucha por el mariconeo y los derechos del colectivo LGTBI dentro del Partido y dentro de IU. Dicho eso, hay que reconocer que no es fácil y que es una batalla constante. Porque quieras en el Partido también se reproducen los propios esquemas que hay de dominación heteropatriarcal en la sociedad. ¿Qué es lo importante para mí? Pues que haya personas o grupos dentro de estos Partidos que lo estén trabajando. Por ejemplo Aleas que es el grupo LGTBI de IU y que tiene más de 25 años, ha significado muchísimo. O sea, ese trabajo constante y muy duro, a veces incluso en contra del propio aparato, incluso a veces no entendido, incluso a veces estigmatizado como “amarillo” o como “reformista” frente a una línea más dura supuestamente, al final tiene sus frutos. El reconocimiento que tenemos ahora no lo hubiéramos tenido si no hubiera habido gente peleándola desde hace mucho. Yo creo que es importante que haya grupos LGTBI en los partidos, que no sólo el activismo LGTBI se quede en sus espacios. Lo interesante es incorporar los debates del colectivo LGTBI a la sociedad, y una forma de incorporarlos es a través de los partidos, llevando nuestras reivindicaciones al espacio público, tanto a los parlamentos como a los medios de comunicación, etcétera. Hace poco le dimos un premio a Marisa Castro, que fue una diputada de IU que llevó adelante los proyectos de pareja de hecho para personas del mismo sexo, del reconocimiento a las personas trans en los años 90 cuando no era nada popular el tema, y ella reconocía –no sólo con el tema LGTBI sino también con el tema del feminismo y la lucha de las mujeres- es que había mucho resistencia, y más de una vez se la acusó de ser “heterodoxa” dentro del Partido.

Ahora se ve esa constancia en que las juventudes de todos los partidos progresistas de España están llenas de maricas, de bolleras y de personas trans.

G. P.: Es interesante cómo cuando llegan las conquistas, a veces quiénes las rentabilizan políticamente no son quiénes lucharon desde siempre, ¿qué reflexión podés hacer sobre esto?

C. M. N.: Cuando llegó la Ley de matrimonio el PSOE y Pedro Zerolo bien concretamente, supieron rentabilizar esas luchas históricas como rédito propio, sobre todo a través de los medios donde llegaron a la sociedad. IU sin embargo, siempre aglutinó a sectores más activistas. Soy muy crítico con la Ley de matrimonio porque se ve como uno de los grandes avances o punto final de una lucha, pero sí reconozco -y además lo digo en clave personal- que el matrimonio para personas del mismo sexo no fue sólo una Ley. También fue un debate público. Abrió el melón y dijo: “existe en la sociedad un colectivo al que hay que reconocerle tal derecho”. Eso propició que la gente empezara a pensarlo y a debatir. Tengo amigos que me han dicho que a través del debate de la Ley de matrimonio para personas del mismo sexo, en su casa se empezó a hablar de temas del colectivo LGTBI y eso hizo que mucha gente se empoderara y saliera del armario. Creo que ese hecho no hay que desvalorizarlo. Entonces ¿cómo volver a ese empoderamiento? Porque hoy estamos como estamos porque luego sucedió lo que sucedió en España con el Partido Popular y hoy día estamos con un nivel de violencia tremenda en la educación hacia el colectivo LGBTI, agresiones públicas, homolesbotransfobia, etcétera. En este sentido creo que es interesante valorar las leyes en sí, y también el debate que hay detrás de esas leyes, y como ese debate se lleva o no a la sociedad. El PSOE se supo bordar como el partido que lucha por los derechos LGTBI para la gran mayoría de las personas. También es verdad que supo visibilizar en sus listas a personas como Carla Antonelli (hoy diputada por Madrid) histórica militante del colectivo trans y que tiene una trayectoria y reconocimiento mucho más importante que otras y otros diputados LGTBI. El hecho que sea la primera persona trans en ocupar una banca de diputada es una cuestión a celebrar más allá de cuál sea el partido que represente, aunque si fuera del PP ya cabría un debate de cómo el sistema incorpora al colectivo LGTBI antes incluso que el progresismo o la izquierda.

G. P.: A España llegá el fenómeno Podemos ¿qué pensás al respecto?

C. M. N.: Podemos surge en las últimas elecciones al Parlamento Europeo, pero el punto de partida de ninguna manera fue ese. Venimos de un proceso político que ha cambiado en España a partir del 15M, que es un gran punto de inflexión en todo lo que ha sido los cambios políticos que han venido después, y que Podemoses una expresión y una manifestación de eso, que ni es la única, ni incluye a la totalidad del 15M para nada. Sí que está haciendo política en un nuevo tablero de juego (por decirlo así), que viene del cambio social, sociológico, y político en España que tiene que ver además con muchos años de movilizaciones como el 15M que fue una forma de decir basta y de recuperar la democracia en nuestro país, nuestra soberanía, nuestras instituciones que estén al servicio de las personas y no de los bancos, y eso fue un gran mensaje que politizó a toda la sociedad española, y a partir de ahí ha habido personas, colectivos y movimientos que han sabido jugar con ese nuevo escenario y con esa nueva situación que se creaba.

G. P.: El empoderamiento social…

C. M. N.: Te pongo un ejemplo. Hace cinco años o menos incluso, ponías la televisión un sábado por la noche y los principales programas eran reality shows que eran sobre el famoseo, ahora ponés la televisión un sábado a la noche y se habla de política. Se habla mejor o se habla peor, pero se habla. Es evidente que la sociedad está cada vez pensando más en lo que está pasando. Cómo nos organizamos para combatir la corrupción, para crear empleo, etcétera. Y al final se debate sobre política, la sociedad debate sobre política. Que tiene que ver con que hay una crisis del sistema político, y una crisis que arrastra a la oposición también. En el caso de IU siempre hemos estado combatiendo, resistiendo a la corrupción en tiempos donde nadie la cuestionaba, diciendo que la Unión Europea iba a traer un país sin soberanía, incapaz de crear puestos de trabajo, de industrializar el país. Sin embargo cuando hay una crisis como en la que estamos hay crisis en todo, nosotros mismos estamos cuestionados. Y ahora hay un cambio del tablero de juego, que lo está rentabilizando Podemos pero que no se sabe qué puede pasar. Lo que queda claro es que hay una oportunidad para poder cambiar el país y en eso estamos participando.

G. P.: ¿cuáles son las estrategias políticas según tu punto de vista?

C. M. N.: Podemos está haciendo el papel de dinamitar el sistema político y abrir una ventana de oportunidad, y eso es importante, pero tiene que haber un contrapeso de ese cambio que tire para la izquierda, hacia la radicalización de una serie de propuestas, sino el cambio será sólo superficial. Porque un cambio no es simplemente ganar unas elecciones sino garantizar a una sociedad civil organizada tirando del proceso para que el cambio sea lo más profundo posible. Esa es nuestra labor como IU, porque además han formado un partido muy rápido y de una forma muy vertical, muy de arriba a abajo, y eso también contradice la tradición de los movimientos sociales que siempre han construido desde abajo. Quiero decir con esto que hay un montón de gente, cuadros políticos no necesariamente de partidos como la gente del movimiento feminista, del ecologismo, las asociaciones de vecinos, etcétera, que no se han incorporado al proceso porque al final se ha hecho todo muy de prisa, se ha hecho con un culto al líder que en las tradicionales de los movimientos sociales no se entiende, y entonces resulta que hay mucha gente que ha visto a Podemos como una oportunidad y que ahora están a la espera, viendo hacia dónde van, y qué hacen. Creo que es interesante comenzar otro proceso más horizontal, más desde abajo, con menos presión electoralista o mediática, sino de construcción poco a poco, para incorporar gente que tire, que complemente lo que está proponiendo Podemos. No que compita con Podemos que ni hay que demonizarlos ni hay que acusar de traidores. Creo que hay que valorarlos y hay que entender que lo están haciendo muy bien en un sentido, pero que hay que complementarlo.Podemos es la expresión de que la sociedad española está cambiando y que hay gente que quiere cambiar el país. Nosotros desde IU intervenimos en ese cambio diciendo que hay que reconstruir el país desde abajo, desde las elecciones locales, desde las municipales, e ir aglutinando para que el cambio sea lo más profundo posible. Ese es el objetivo.

G.P.: ¿Actuarán en conjunto?

C. M. N.: Me gusta como lo has dicho: actuar en conjunto. ¿Qué eso significa creas espacios únicos donde converjamos? Ojalá podamos. Por ejemplo Madrid estamos esperanzados que Ganemos Madrid represente eso. Ambos espacios debemos empujar en una misma línea y complementarnos, porque hay necesidades y oportunidades en ambos lados. En IU también estamos redefiniéndonos, y en eso Alberto Garzón representa un cambio significativo, y que además no es sólo él, porque si que ha habido un cambio generacional sino también un cambio de dirigentes que están más conectadas con la realidad del momento histórico en el que estamos.